Colombia

Cae alias Naín en Riohacha: el operativo que dejó cuatro muertos en Los Olivos

Hace 32 minutos

El Ejército confirmó la muerte de alias Naín, también identificado como Bendito Menor, en un operativo en Riohacha. En la acción también murieron su compañera sentimental, alias La Bebecita, y dos hombres de seguridad.

La ofensiva del Ejército contra una de las figuras más visibles del crimen organizado en La Guajira terminó con la muerte de Naín Andrés Pérez Toncel, identificado también como alias Naín o Bendito Menor, en un operativo desarrollado en el barrio Los Olivos, en Riohacha. En la misma acción cayeron su compañera sentimental, Rosa Angélica Tarazona, alias La Bebecita, y dos hombres que integraban su esquema de seguridad, un resultado que deja ver tanto el nivel de protección que rodeaba al objetivo como la capacidad de fuego desplegada en el procedimiento.

De acuerdo con la información divulgada por el Ejército, el operativo fue ejecutado en medio de acciones de inteligencia y seguimiento que permitieron ubicar al hombre señalado como pieza clave dentro de una estructura criminal con influencia en la costa Caribe. La muerte de alias Naín no es un hecho menor: su nombre había tomado relevancia por su presunta participación en dinámicas de sicariato, control territorial y redes de intimidación que afectan la vida cotidiana en Riohacha y otros municipios de La Guajira. El hecho de que estuviera acompañado por su pareja y escoltas armados refuerza la idea de una vida en permanente estado de guerra, en la que la línea entre la protección personal y la operación criminal se vuelve casi imperceptible.

Este operativo importa porque revela dos realidades que Colombia conoce bien, pero que rara vez se enfrentan con suficiente contundencia al mismo tiempo: por un lado, la presión que el Estado intenta ejercer sobre los mandos medios y altos de las organizaciones delincuenciales; por otro, la fragilidad de los territorios donde estas estructuras se mueven con autonomía, se mezclan con economías ilegales y terminan imponiendo su ley sobre la ciudadanía. En ciudades como Riohacha, la pregunta no es solo quién cayó en esta intervención, sino qué tanto cambia el equilibrio criminal después de una baja de este nivel. La historia enseña que cuando una cabeza cae, otra intenta ocupar su lugar rápidamente, y por eso el impacto real depende de si el operativo se traduce en desarticulación estructural o apenas en un golpe de corta duración.

Para la gente de a pie, especialmente en barrios donde la presencia de actores armados se siente en las esquinas, en las extorsiones y en el miedo cotidiano, esta noticia puede significar una ventana de alivio, pero también una alerta. Las muertes de alias Naín, alias La Bebecita y sus escoltas no solo marcan el cierre de una persecución puntual; también muestran hasta qué punto la violencia criminal en la región ha avanzado con redes de apoyo, jerarquías y capacidad de respuesta. La verdadera prueba para las autoridades será evitar que este golpe termine convertido en una disputa sucesoria más, mientras la población sigue esperando algo más difícil que una baja en un operativo: recuperar la tranquilidad.

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