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Agente de ICE que mató a Durán Guerrero en Maine tenía historial de violencia machista

Hace 4 horas
Agente de ICE que mató a Durán Guerrero en Maine tenía historial de violencia machista

Imagen: El País

Un agente de ICE que abatió al colombiano Durán Guerrero en Maine tenía antecedentes de violencia machista, según reveló El País. El caso abre dudas serias sobre los filtros de contratación de la agencia migratoria y su control interno.

La muerte del colombiano Durán Guerrero en Maine ha dado un giro inquietante: el agente del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos (ICE) que le disparó, David Brouillette, arrastraba antecedentes de conducta violenta contra mujeres, según reveló El País. La revelación no solo agrava el escrutinio sobre el operativo en el que murió el colombiano, sino que también coloca bajo presión a una de las agencias más cuestionadas del aparato migratorio estadounidense por la forma en que selecciona, supervisa y disciplina a su personal.

De acuerdo con la información publicada por El País, el historial de Brouillette incluye episodios que dibujan un patrón de violencia machista previo a su ingreso o permanencia en la agencia. Ese dato es clave porque rompe con la imagen de control estricto que ICE suele proyectar sobre sus procedimientos internos. En una institución que tiene facultades amplias para detener, trasladar y usar la fuerza en operativos migratorios, los antecedentes personales de sus agentes no son un asunto menor: van directamente a la confianza pública, a la seguridad de las comunidades y a la credibilidad de la cadena de mando que autoriza cada intervención.

El caso de Durán Guerrero se inscribe además en un debate más amplio sobre el uso de la fuerza en operativos migratorios en Estados Unidos. ICE ha sido criticado durante años por la opacidad de sus protocolos, por la militarización de sus acciones y por la dificultad que tienen las familias de las víctimas para acceder a respuestas claras cuando ocurre una muerte bajo custodia o en medio de una intervención. Si un agente con señales previas de violencia logró participar en un operativo letal, la pregunta ya no es solo qué pasó ese día en Maine, sino qué mecanismos fallaron antes. Y esa falla tiene consecuencias concretas para inmigrantes latinos, especialmente colombianos y centroamericanos, que viven con la amenaza de detenciones abruptas y un uso desproporcionado de la fuerza.

Lo ocurrido en Maine también debería obligar a revisar algo más profundo: el estándar ético con el que se arma el cuerpo operativo de ICE. En Estados Unidos, las agencias federales suelen defender que sus controles internos son rigurosos, pero los hechos terminan mostrando una realidad más frágil, donde los antecedentes de conducta violenta, cuando existen, no siempre se traducen en bloqueos efectivos. Para la familia de Durán Guerrero, y para muchas otras que temen que un contacto con la autoridad migratoria termine en tragedia, este caso confirma que el problema no es aislado. Es estructural, y apunta al corazón mismo de una agencia cuya misión, en demasiadas ocasiones, termina atravesada por la fuerza y la impunidad.

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