Yirenkyi castiga en el último suspiro y Ghana se adueña del liderato del grupo L

Imagen: Elcomercio.pe
Ghana firmó un triunfo agónico ante Panamá con un gol de Caleb Yirenkyi en el 90+5 y quedó igualado en la cima del grupo L. El resultado castiga la resistencia panameña y deja la clasificación abierta hasta el último tramo.
Ghana sacó adelante un partido cerrado y muy tenso ante Panamá con un golpe en el último suspiro: Caleb Yirenkyi marcó en el minuto 90+5 para sentenciar el 1-0 y dejar a su selección compartiendo el liderato del grupo L. El tanto, que llegó cuando el empate parecía inevitable, no solo desató la celebración ghanesa, sino que cambió por completo el paisaje de la llave, donde cada punto empieza a valer como oro.
El encuentro fue de esos que se juegan más con nervio que con brillo. Panamá apostó por sostener el orden defensivo y resistir la presión, mientras Ghana intentó imponer más peso ofensivo sin encontrar durante largos tramos la precisión necesaria para romper el cerrojo rival. La diferencia estuvo en la insistencia: cuando el reloj ya estaba prácticamente vencido, Yirenkyi apareció para aprovechar la última opción clara y resolver un duelo que había permanecido trabado hasta el final. El marcador final de 1-0 refleja, precisamente, un partido de márgenes mínimos, donde un solo descuido terminó definiendo todo.
Más allá del resultado, el partido deja una lectura conocida para cualquiera que siga eliminatorias o torneos de grupos: en este tipo de cruces no basta con competir bien durante 89 minutos. Ghana entendió que, incluso en un trámite incómodo, había que seguir empujando hasta el final; Panamá, en cambio, sufrió el castigo clásico de los equipos que defienden con disciplina pero no logran capitalizar sus momentos para golpear primero. En una fase como la del grupo L, donde la tabla suele apretarse rápidamente, un triunfo en tiempo añadido puede valer tanto por los tres puntos como por el impulso anímico que genera en el vestuario. Y para los rivales, el mensaje también es claro: Ghana no necesita dominar de principio a fin para quedarse con el resultado.
Lo que viene ahora será decisivo para ambos. Ghana se instala con autoridad compartida en la punta del grupo L, una posición que le permite mirar el calendario con confianza, pero también con la obligación de sostener la regularidad si quiere convertir esta victoria dramática en ventaja real. Panamá, por su parte, se va con una derrota que duele más por la forma que por el fondo: estuvo cerca de rescatar un punto, compitió de tú a tú y terminó cayendo por una acción aislada en el cierre. En torneos así, esa delgada línea entre salir fortalecido o quedar contra las cuerdas suele marcar el destino de toda una campaña.



