Colombia

Anif advierte que salario mínimo, El Niño y déficit fiscal presionan el crecimiento en Colombia

Hace 10 horas

El crecimiento de Colombia enfrenta un escenario más frágil por la combinación de salario mínimo, El Niño y un déficit fiscal que no cede, advirtió la Anif. La alerta llega en momentos en que la economía sigue sin señales claras de estabilización.

El panorama económico de Colombia se sigue complicando y no precisamente por un solo frente. Según informó infobae colombia, José Ignacio López, presidente de la Anif, advirtió que el país enfrenta una combinación de factores que puede golpear con fuerza el crecimiento del PIB: el aumento del salario mínimo, el impacto del fenómeno de El Niño y una persistente fragilidad fiscal que limita el margen de maniobra del Gobierno. En otras palabras, la economía llega a este tramo del año con más presiones que alivios y todavía sin una señal contundente de recuperación sostenida.

La lectura de la Anif es que la economía continúa atrapada entre costos más altos, demanda débil e incertidumbre en varios sectores. El incremento del salario mínimo, aunque es una medida con impacto directo sobre el ingreso de millones de trabajadores, también eleva los costos para empresas formales, pequeñas y medianas, que muchas veces trasladan parte de ese golpe a precios, contratación o inversión. A eso se suma la dificultad para estabilizar los precios al consumidor, un problema que sigue pesando en el bolsillo de los hogares y que, en la práctica, retrasa cualquier mejora real en el poder adquisitivo. López señaló, además, que el país aún no sale de esa etapa de indecisión que frena decisiones productivas y empresariales.

El otro frente de preocupación es El Niño, un fenómeno que en Colombia no solo altera el clima: también puede afectar la generación de energía, encarecer algunos alimentos y presionar la inflación en sectores sensibles como agricultura y transporte. En un país donde una parte importante del consumo depende del comportamiento de los precios de los alimentos y de la disponibilidad energética, cualquier choque climático termina extendiendo sus efectos más allá del campo. Si el déficit fiscal sigue sin corregirse, el Estado tendrá menos espacio para reaccionar con inversiones contracíclicas o con subsidios focalizados que amortigüen el golpe sobre los hogares más vulnerables. Ese es el punto de fondo: cuando se combinan gasto público presionado, inflación pegajosa y menor actividad, el crecimiento deja de ser una meta y se vuelve una carrera cuesta arriba.

Lo que plantea la Anif no es una alarma aislada, sino un recordatorio de que la economía colombiana sigue dependiendo de equilibrios muy frágiles. Para la gente de a pie, esto se traduce en menos alivio en el mercado, más cautela en la contratación y una recuperación que no termina de sentirse en el empleo ni en el consumo. Para el Gobierno, el desafío es doble: proteger el ingreso de los trabajadores sin ahogar a las empresas y, al mismo tiempo, evitar que el déficit y la presión inflacionaria terminen limitando todavía más el crecimiento de 2024.

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