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Brent y WTI suben por la tensión naval de EE. UU. con Irán y el temor en Ormuz

Hace 2 horas

El petróleo volvió a encender alarmas en los mercados: el Brent cerró en 84,95 dólares y el WTI avanzó a 79,60, mientras Estados Unidos reactivó el bloqueo naval sobre Irán. La atención ahora está puesta en el estrecho de Ormuz, una ruta clave para el suministro mundial de crudo.

El mercado petrolero cerró la jornada con una nueva señal de tensión geopolítica: el barril de Brent, referencia internacional, terminó en 84,95 dólares tras subir 0,26 %, mientras el WTI, usado como parámetro en Estados Unidos, avanzó hasta 79,60 dólares. El movimiento no es menor. En un contexto en el que Washington volvió a endurecer su postura naval frente a Irán, los operadores del crudo volvieron a mirar con nerviosismo el estrecho de Ormuz, por donde pasa una parte decisiva del petróleo que alimenta la economía global.

Según informó infobae mundo, el repunte se produjo mientras el mercado intentaba medir el impacto real de las restricciones en esa vía marítima estratégica. Ormuz es uno de los puntos más sensibles del mapa energético mundial: cualquier amenaza sobre su tránsito suele traducirse en presión inmediata sobre los precios, porque los inversionistas descuentan el riesgo de una interrupción parcial del suministro. En esta ocasión, el alza fue moderada, pero suficiente para mostrar que la sola reactivación del bloqueo naval estadounidense ya está metiendo ruido en un mercado altamente dependiente de la estabilidad en Medio Oriente.

Lo que está en juego va más allá de una oscilación diaria en las pizarras de Londres o Nueva York. Cuando el petróleo sube por tensiones en Ormuz, el efecto termina filtrándose en la vida cotidiana: combustibles más caros, presión sobre el transporte, mayores costos logísticos y, en economías importadoras como la colombiana, una nueva amenaza sobre la inflación. En Estados Unidos, donde el precio del combustible sigue siendo una variable política sensible, cualquier escalada en Medio Oriente puede terminar golpeando el bolsillo de los consumidores y complicando el margen de maniobra de la Reserva Federal si la energía vuelve a empujar los precios al alza.

La reacción del mercado también deja ver una lección conocida pero nunca resuelta: el petróleo sigue siendo un termómetro de la geopolítica antes que una simple mercancía. Mientras Irán y Estados Unidos se enfrentan en el terreno militar y diplomático, los traders hacen cálculos sobre inventarios, rutas de exportación y capacidad de respuesta de los productores alternativos. Por ahora, el alza ha sido contenida. Pero si el pulso en Ormuz se endurece, el mercado energético podría entrar en una fase mucho más volátil, con consecuencias que no se limitarán a los grandes fondos de inversión, sino que llegarán directo a las bombas de gasolina y al costo de la canasta básica.

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