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El Brent supera los USD 95 y eleva el riesgo de una nueva presión inflacionaria

Hace 2 horas

El petróleo Brent cerró por encima de los USD 95 impulsado por la reanudación de ataques entre Estados Unidos e Irán y las tensiones en el estrecho de Ormuz. La escalada reaviva el riesgo de un shock energético con impacto directo en transporte, inflación y costos globales.

El petróleo volvió a moverse con nerviosismo y cerró una jornada de alta volatilidad con el Brent por encima de los USD 95 por barril, tras avanzar 1,04%, en un mercado sacudido por la reanudación de ataques entre Estados Unidos e Irán y por las crecientes restricciones en el estrecho de Ormuz, una de las rutas energéticas más sensibles del planeta. El repunte no es menor: en un contexto de tensión geopolítica, cada dólar adicional en el crudo termina filtrándose a los precios de combustibles, al transporte y, con algo de retraso, al costo de vida de millones de personas.

De acuerdo con ICE, el West Texas Intermediate (WTI), referencia clave para Estados Unidos, también subió y cerró en USD 91,01, confirmando que el mercado está descontando un escenario de mayor riesgo sobre la oferta global. La oscilación de la jornada refleja que los operadores no solo están reaccionando a los combates y a la retórica entre Washington y Teherán, sino también a la posibilidad de interrupciones logísticas en el estrecho de Ormuz, por donde transita una porción decisiva del petróleo que sale del Golfo Pérsico hacia Asia, Europa y otros mercados. Cuando ese corredor se tensiona, el mercado no espera certezas: incorpora de inmediato una prima de riesgo.

Lo que está ocurriendo importa más allá de la bolsa de materias primas. El petróleo sigue siendo una variable central para la inflación en Estados Unidos y en América Latina, especialmente en países como Colombia, donde cualquier escalada prolongada puede impactar el precio interno de la gasolina, el diésel, el transporte de carga y la canasta de alimentos. Además, un Brent sostenido por encima de los USD 95 complica la tarea de los bancos centrales, que en los últimos años han tenido que pelear contra la inflación sin terminar de apagar sus secuelas. En otras palabras, una guerra o un choque limitado en Medio Oriente no se queda en Medio Oriente: se siente en el surtidor, en los fletes y en el bolsillo.

La pregunta de fondo es cuánto puede resistir el mercado una tensión prolongada sin abrir la puerta a un salto mayor en los precios. Por ahora, la señal es clara: el petróleo volvió a comportarse como termómetro geopolítico. Y cuando el termómetro sube tan rápido, la economía global suele pagar la cuenta después.

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