Suez reaparece como ruta clave del comercio global en plena tormenta en Oriente Medio
El canal de Suez volvió a ganar peso en agosto con un salto del 27% en el tráfico y más de 51% en tonelaje, impulsado por la crisis en Oriente Medio. Egipto ve en esta ruta una palanca clave de divisas en medio de una navegación global cada vez más tensionada.
El canal de Suez registró en agosto un repunte que confirma su regreso al centro del comercio marítimo mundial: el tránsito de buques subió 27% interanual y el tonelaje se disparó más de 51%, según informó la Autoridad del Canal. En números concretos, cruzaron 1.358 embarcaciones frente a 1.070 del mismo mes del año pasado, en una señal clara de que la vía egipcia está absorbiendo parte del tráfico afectado por la crisis de navegación en Oriente Medio.
Ese aumento no solo habla de barcos: habla de dinero y de geopolítica. De acuerdo con el comunicado de la autoridad, los ingresos del canal alcanzaron 567,1 millones de dólares en agosto, muy por encima de los 326 millones registrados un año antes. Para Egipto, Suez sigue siendo una de sus fuentes de divisas más estratégicas, y cada repunte en el flujo marítimo tiene efectos directos sobre una economía presionada por la inflación, la escasez de dólares y la necesidad de sostener importaciones clave. El salto ocurre mientras el bloqueo del estrecho de Ormuz y la inestabilidad en el mar Rojo siguen alterando la navegación internacional y obligando a varias rutas comerciales a recalcular costos, tiempos y riesgos.
Lo que está ocurriendo en Suez no puede leerse como una simple buena noticia operativa. La crisis regional, agravada por la guerra en Gaza, la campaña de los hutíes contra el tránsito marítimo en el mar Rojo y las tensiones asociadas a Irán, ha convertido a esta vía artificial en una alternativa de facto para una parte del comercio global, especialmente para las cargas vinculadas al Golfo Pérsico. La lectura que hace la Autoridad del Canal es política además de económica: sostiene que los acontecimientos recientes demostraron que no existe una sustitución real para Suez cuando lo que se busca es seguridad marítima y eficiencia logística. En otras palabras, el comercio mundial puede rodear conflictos, pero no puede prescindir fácilmente de esta autopista acuática que conecta Asia, Europa y el Mediterráneo.
El presidente de la Autoridad del Canal, el teniente general Osama Rabie, insistió en que las navieras deben adaptarse a un escenario internacional cambiante y explorar soluciones “no convencionales” para mejorar la eficiencia del sector. Detrás de ese mensaje hay una advertencia más amplia: la fragilidad de las cadenas de suministro sigue siendo una realidad, y cualquier escalada en Oriente Medio puede traducirse rápidamente en mayores costos para importadores, exportadores y consumidores, también en América Latina y Estados Unidos. Cuando Suez se mueve, el comercio global entero toma nota; cuando se traba, la factura termina repartida en los precios finales que paga la gente.




