Política

Robledo advierte que el petrismo dejó una herida profunda en la izquierda colombiana

Hace 1 hora

Jorge Enrique Robledo lanzó una crítica frontal contra Gustavo Petro y el petrismo, al advertir que su paso por el poder ha dejado un costo alto para el futuro de la izquierda colombiana. Según el exsenador, el desgaste político y los incumplimientos abren un nuevo ciclo de incertidumbre para ese sector.

Jorge Enrique Robledo volvió a poner el dedo en la llaga sobre el presente de la izquierda colombiana: para el exsenador, el balance del gobierno de Gustavo Petro no solo es pobre en resultados, sino que además ha golpeado de manera profunda la credibilidad del progresismo en el país. En diálogo con EL TIEMPO, Robledo sostuvo que el deterioro político asociado al petrismo deja una carga pesada para las fuerzas que históricamente han buscado abrirse espacio frente a las élites tradicionales, pero que hoy cargan con el desgaste de un experimento de poder que no ha logrado consolidar confianza ni transformar de fondo la vida cotidiana de los colombianos.

La advertencia de Robledo no es menor porque viene de una figura que, aunque ha sido crítica del presidente desde antes de su llegada a la Casa de Nariño, habla desde la experiencia de quien ha recorrido durante décadas el debate de la izquierda democrática en Colombia. Su lectura apunta a una fractura más amplia: el gobierno de Petro habría prometido una renovación política y social, pero en la práctica terminó atrapado entre la dificultad para gobernar, las tensiones internas, la improvisación en varios frentes y una percepción creciente de incumplimiento. En ese escenario, la izquierda no solo enfrenta cuestionamientos por su gestión, sino también por la forma en que el ejercicio del poder ha modificado la relación con sectores que antes podían verla como una alternativa de cambio.

Ese es el punto de fondo que vuelve relevante la discusión. En Colombia, donde la izquierda tardó décadas en convertirse en una opción real de gobierno, el costo de un mal desempeño no se mide únicamente en encuestas o en la suerte electoral inmediata, sino en la posibilidad de construir un proyecto político duradero. Si el petrismo termina siendo recordado más por la polarización, las promesas frustradas y la erosión de capital político que por reformas concretas, el daño se extiende más allá de Petro: puede alcanzar a toda una generación de dirigentes y militantes que tendrán que reconstruir legitimidad desde una base debilitada. Para millones de ciudadanos, especialmente los que esperaban cambios palpables en seguridad, empleo, salud y costo de vida, el debate deja una pregunta incómoda: ¿fracasa un gobierno o se desgasta también la idea misma de un recambio político que todavía no logra dar resultados?

Robledo, en suma, no está hablando solo de una disputa entre antiguos aliados o de una crítica de coyuntura. Su señalamiento refleja una realidad más amplia del momento político colombiano: la izquierda llegó al poder con una oportunidad histórica, pero esa ventana puede cerrarse rápido cuando el gobierno no convierte discurso en resultados. Y si eso ocurre, el costo no lo paga únicamente quien ocupa la Presidencia, sino todo un sector que deberá responder por qué la esperanza de cambio terminó convertida en desconfianza.

Noticias relacionadas