Estados Unidos

Justicia pide a Washington suspender votos de posibles no ciudadanos

Hace 5 horas

La administración Trump le dio a Washington 48 horas para revisar 405 registros electorales y aislar los votos de personas cuya ciudadanía no haya sido confirmada. La orden reaviva la disputa sobre el acceso al sufragio y pone bajo presión al secretario estatal Steve Hobbs.

El Departamento de Justicia de Estados Unidos pidió al estado de Washington que no contabilice, por ahora, los votos emitidos por posibles no ciudadanos mientras se verifica la lista de 405 personas inscritas en el padrón electoral. La administración Trump además otorgó un plazo de 48 horas al secretario de Estado, Steve Hobbs, para revisar esos registros y separar las papeletas asociadas hasta confirmar la ciudadanía de los votantes involucrados.

La medida coloca a Hobbs en el centro de una disputa que mezcla control electoral, verificación de registros y una batalla política de mayor alcance sobre quién puede votar en Estados Unidos. De acuerdo con la información difundida por Infobae Estados Unidos, la exigencia federal no plantea un hallazgo definitivo de fraude, sino una revisión acelerada de casos que, según Washington, requieren aclaración antes de que los sufragios sean incorporados al conteo final.

El episodio importa más allá del caso puntual porque toca una de las zonas más sensibles del sistema electoral estadounidense: la confianza en los padrones y la verificación de elegibilidad. En un país donde el voto de no ciudadanos es un tema recurrente en el debate político, la decisión de ordenar una depuración urgente alimenta las sospechas entre los votantes, mientras expone a las autoridades locales a una presión operativa y legal considerable. Si Washington decide apartar temporalmente esas papeletas, el impacto podría extenderse a la narrativa nacional sobre integridad electoral, justo en un momento en que cualquier controversia alrededor del voto termina amplificándose en tribunales, legislaturas y campañas.

Para la gente común, el caso también revela un problema práctico: la tensión entre proteger el sistema contra errores o irregularidades y evitar que ciudadanos legítimos enfrenten trabas indebidas para ejercer su derecho al voto. En estados como Washington, donde la administración electoral suele ser una tarea técnica y descentralizada, una instrucción federal de este tipo puede convertirse rápidamente en un pulso político de alto voltaje, con consecuencias que van mucho más allá de una lista de 405 nombres.

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