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Rufián y el Frente Amplio reavivan la fractura entre ERC y Comuns

Hace 2 horas
Rufián y el Frente Amplio reavivan la fractura entre ERC y Comuns

Imagen: El País

La izquierda catalana vuelve a tropezar con sus propias divisiones: ERC y los Comuns no consiguen acercar posiciones para una candidatura común. La disputa no es solo electoral; también refleja viejas tensiones sobre el modelo de Estado y la pelea por conservar identidad propia.

La posibilidad de una candidatura conjunta entre ERC y los Comuns en Cataluña vuelve a chocar con un muro conocido: la desconfianza política, la competencia por el mismo espacio electoral y las diferencias de fondo sobre qué papel debe jugar Cataluña dentro del Estado español. El desencuentro, que se ha reavivado en torno a Gabriel Rufián y el Frente Amplio, deja al descubierto que la izquierda catalana sigue sin resolver una fractura que arrastra desde hace años.

Según informó El País, el problema no se limita a una cuestión de nombres o de reparto de puestos. Detrás está la pelea por un electorado compartido en áreas urbanas y entre votantes progresistas que buscan una alternativa al bloque conservador y a la derecha independentista. Pero también pesan las discrepancias sobre el modelo institucional: mientras ERC sigue condicionada por el debate nacional catalán, los Comuns mantienen una apuesta más vinculada a la agenda social y a una visión plurinacional del Estado que no siempre encaja con la estrategia republicana.

En ese terreno, cualquier intento de alianza tropieza además con un elemento que en política suele pesar tanto como los programas: la defensa de las siglas. Ni ERC ni los Comuns parecen dispuestos a diluir su marca en una candidatura que podría beneficiar a ambos en términos aritméticos, pero que también implicaría ceder protagonismo y asumir costos internos. Esa resistencia explica por qué, pese a las conversaciones y a la retórica de unidad que suele aparecer en campaña, la izquierda catalana vuelve una y otra vez al punto de partida.

Lo que está en juego no es menor. En un contexto en el que la fragmentación castiga a las formaciones medias y pequeñas, una alianza entre republicanos y Comuns podría cambiar el equilibrio de fuerzas en Cataluña y enviar una señal de recomposición al resto del bloque progresista en España. Pero el desgaste acumulado, las heridas por anteriores desencuentros y la dificultad de conciliar proyectos políticos distintos hacen que esa unión siga siendo más una hipótesis que una opción real. Si no logran resolver sus diferencias, la izquierda catalana corre el riesgo de competir dividida justo cuando más necesitaría sumar.

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