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Madrid acoge el desfile del 12 de octubre presidido por Felipe VI

Hace 14 horas
Madrid acoge el desfile del 12 de octubre presidido por Felipe VI

Imagen: El País

Madrid volvió a convertirse este lunes en el centro del Día de la Fiesta Nacional con el desfile militar del 12 de octubre, presidido por Felipe VI. La ceremonia reunió a las Fuerzas Armadas en una jornada cargada de simbolismo institucional y de lectura política.

Madrid volvió a ser este lunes el escenario principal del 12 de octubre, con el desfile militar del Día de la Fiesta Nacional presidido por el rey Felipe VI, capitán general de los ejércitos de Tierra, Armada y Aire. La cita, una de las más visibles del calendario institucional español, reunió a las Fuerzas Armadas en una ceremonia que mezcla protocolo, exhibición de capacidad militar y mensaje de unidad nacional.

El acto se desarrolló en la capital como marca la tradición y contó con la presencia de las principales autoridades del Estado, en una jornada que cada año concentra la atención política y mediática. Más allá del componente ceremonial, el desfile funciona como una vitrina de la relación entre la monarquía, el Ejército y el poder civil, y se mantiene como uno de los pocos actos públicos en los que esa arquitectura institucional se muestra de forma tan explícita ante la ciudadanía.

La relevancia de esta celebración no se explica solo por la puesta en escena. El 12 de octubre, Día de la Fiesta Nacional, sigue siendo una fecha de fuerte carga simbólica en España porque condensa varias lecturas a la vez: identidad nacional, memoria histórica, papel de la Corona y presencia del Estado. En un país donde el debate territorial, especialmente en torno a Cataluña y el País Vasco, sigue marcando la agenda política, este tipo de actos adquiere una dimensión que va más allá del ceremonial y se convierte también en un termómetro de la cohesión institucional.

Para la ciudadanía, el desfile no es únicamente una imagen televisiva de uniformes y honores. También es una demostración pública de cómo el Estado se representa a sí mismo y de qué narrativa quiere proyectar sobre unidad, continuidad y estabilidad. En tiempos de polarización política, cada 12 de octubre se mide no solo la precisión del desfile, sino la capacidad de esa imagen para seguir teniendo sentido en una sociedad cada vez más crítica con los símbolos y más exigente con las instituciones.

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