Kim Jong Un exhibe el Hwasong-20 y eleva la tensión con Estados Unidos
Imagen: infobae mundo
Kim Jong Un reapareció en público para inaugurar en Pyongyang el Museo de la Revolución de la Defensa, donde Norcorea exhibió por primera vez el Hwasong-20, un misil intercontinental que refuerza la presión sobre Estados Unidos y sus aliados. El acto, con su hija Ju Ae y su esposa Ri Sol Ju, buscó proyectar poder militar y continuidad dinástica.
Kim Jong Un volvió a usar la escena militar como mensaje político: este domingo encabezó en Pyongyang la inauguración del Museo de la Revolución de la Defensa, un acto en el que Corea del Norte exhibió el misil Hwasong-20, presentado como uno de los desarrollos más avanzados de su programa balístico y con capacidad potencial para alcanzar territorio estadounidense. La aparición pública del líder norcoreano estuvo acompañada por su hija, Ju Ae, y su esposa, Ri Sol Ju, en una postal cuidadosamente construida para mostrar poder, control y herencia familiar.
Las imágenes difundidas por la agencia estatal KCNA mostraron no solo el nuevo misil, sino también otros sistemas de armamento desarrollados bajo el mando de Kim, en un despliegue que refuerza el relato oficial de autosuficiencia militar. La elección del museo como escenario no es menor: el régimen convirtió la inauguración en una vitrina propagandística para presentar su capacidad armamentista como parte central de la identidad nacional. En la práctica, el mensaje fue directo hacia Washington y hacia los países de la región: Pyongyang no está retrocediendo, sino ampliando su capacidad de disuasión.
El Hwasong-20 se suma a una larga lista de pruebas y exhibiciones con las que Corea del Norte intenta consolidar su posición en el tablero internacional, incluso bajo sanciones y aislamiento diplomático. La importancia del anuncio no está solo en la tecnología mostrada, sino en lo que representa para la seguridad global: cada avance en misiles intercontinentales eleva la tensión con Estados Unidos, Corea del Sur y Japón, y complica cualquier intento de reabrir una negociación seria sobre desnuclearización. Para la población norcoreana, estos actos siguen sirviendo al régimen para sostener la narrativa de fortaleza interna, mientras la economía del país continúa marcada por restricciones, escasez y control estatal.
La presencia de Ju Ae junto a Kim Jong Un añade además una dimensión política que no debe pasarse por alto. En los últimos años, la hija del líder ha aparecido con creciente frecuencia en eventos de alto perfil, lo que alimenta interpretaciones sobre una posible preparación simbólica para una sucesión dinástica. En un régimen cerrado como el norcoreano, donde el poder se transmite dentro de la familia Kim, cada aparición pública es también una señal. Y esta vez la señal fue contundente: Corea del Norte quiere que el mundo vea que su arsenal sigue creciendo y que su cúpula mantiene intacto el control del relato y del poder.




