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Martín Saban alerta por la crisis de la ficción argentina y la fuga de talento

Hace 6 horas
Martín Saban alerta por la crisis de la ficción argentina y la fuga de talento

Imagen: infobae

Martín Saban advirtió que la ficción argentina atraviesa un momento delicado y que sostenerla ya no es solo una cuestión artística, sino cultural. El director, detrás de éxitos como Padre Coraje, ATAV y Soy Luna, alertó sobre el riesgo de que el país pierda técnicos y creadores.

Martín Saban puso sobre la mesa una discusión que la industria audiovisual argentina viene postergando: si la ficción local se debilita, el país no solo pierde programación, sino también memoria, empleo y capacidad de contar su propia identidad. El director, responsable de títulos populares como Padre Coraje, ATAV y Soy Luna, señaló en diálogo con Teleshow que defender la producción nacional es una necesidad cultural y no una consigna decorativa.

Según informó Infobae, Saban advirtió además sobre el efecto que esta crisis puede tener sobre la base más sensible del sector: los técnicos, actores, guionistas y realizadores que sostienen cada rodaje. En un mercado cada vez más ajustado y con menos oportunidades de producción sostenida, el riesgo no se limita a la pantalla. También amenaza a una red laboral especializada que, si se rompe, cuesta años reconstruir. Ese diagnóstico no es menor en una industria que durante décadas funcionó como motor de empleo y exportación de contenidos.

La mirada del director toca un punto central: la ficción argentina nunca fue solamente entretenimiento. Fue también una forma de narrar el país, de fijar acentos, conflictos, barrios, aspiraciones y tensiones sociales que otras industrias culturales no siempre registran con la misma profundidad. Cuando esa maquinaria se frena, no desaparece solo un producto televisivo; se achica el espacio desde el cual una sociedad se piensa a sí misma. Por eso la advertencia de Saban importa más allá del rubro: habla de soberanía cultural en un momento en el que las pantallas están dominadas por plataformas globales y por modelos de negocio que priorizan volumen antes que identidad.

El planteo también deja una pregunta abierta para el futuro inmediato: qué lugar están dispuestos a ocupar el Estado, los canales, las productoras y las plataformas en la preservación de una ficción que tenga sello local y continuidad. Sin políticas, inversión y producción regular, el talento migra, los equipos se dispersan y la experiencia acumulada se pierde. Lo que Saban pone en discusión, en definitiva, es algo más profundo que la nostalgia por una época de tiras exitosas: la posibilidad de que Argentina siga contándose a sí misma en su propia voz.

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