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Bruselas busca flexibilizar el gasto para blindar la energía y acelerar la transición verde

Hace 1 hora
Bruselas busca flexibilizar el gasto para blindar la energía y acelerar la transición verde

Imagen: depor

El Eurogrupo examina hoy en Luxemburgo una propuesta de Bruselas para dar más margen fiscal a los Estados y financiar inversiones en seguridad energética y transición verde. La discusión llega en medio de nuevas alertas del FMI sobre el bajo crecimiento y la competitividad europea.

Los ministros de Economía y Finanzas de la eurozona se reúnen este jueves en Luxemburgo con una pregunta de fondo que vuelve a enfrentar a Europa consigo misma: cuánto margen está dispuesta a dar a los gobiernos para invertir sin romper la disciplina fiscal. Sobre la mesa del Eurogrupo está la propuesta de la Comisión Europea para ampliar la flexibilidad presupuestaria de los Estados miembro en proyectos ligados a la seguridad energética y a la transición ecológica, una señal de que Bruselas quiere mover ficha después de años de reglas estrictas y de una crisis energética que dejó al descubierto la vulnerabilidad del bloque.

La iniciativa, incluida en el paquete de primavera del Semestre Europeo presentado la semana pasada, abriría la puerta a ampliar el uso de la cláusula nacional de escape, el mecanismo que se activó recientemente para facilitar más gasto en defensa, pero esta vez orientado a inversiones en resiliencia energética. De acuerdo con fuentes europeas, la Comisión defenderá que se trata de un equilibrio razonable: permitir que los países financien infraestructuras y proyectos estratégicos sin poner en riesgo la sostenibilidad de sus cuentas públicas. El planteamiento llega, además, tras los reclamos de gobiernos como los de España e Italia, que vienen pidiendo más capacidad presupuestaria para acelerar iniciativas vinculadas a energía limpia, interconexiones y reducción de dependencias externas.

El trasfondo no es menor. Europa sigue pagando la factura de su dependencia energética y de una transición que avanza, pero no al ritmo que exigen la competencia global y la urgencia climática. Si la Comisión logra abrir ese margen, los gobiernos podrían tener más espacio para impulsar redes eléctricas, almacenamiento, renovables e infraestructura común, sin el freno inmediato de las reglas fiscales más duras. Pero el debate también expone una tensión persistente: para algunos países, relajar el corsé presupuestario es una condición para invertir en el futuro; para otros, puede convertirse en una puerta abierta a una deuda más alta en un momento en que el crecimiento sigue débil y la presión de los mercados no ha desaparecido. En la práctica, la discusión no solo afecta a ministros y tecnócratas: también incide en el costo de la energía, la velocidad de la descarbonización y la capacidad de Europa para depender menos de proveedores externos.

La jornada de Luxemburgo estará marcada, además, por la presentación de las conclusiones del Fondo Monetario Internacional sobre la economía de la eurozona. Kristalina Georgieva expondrá ante los ministros las advertencias del organismo, que previsiblemente insistirá en los riesgos que todavía pesan sobre el crecimiento y en la necesidad de reforzar la competitividad del bloque con reformas de fondo: más integración del mercado único, avance de la unión de ahorro e inversión y mejor financiación de bienes públicos europeos. Fuentes del Ministerio de Economía español esperan que el FMI también subraye la urgencia de políticas comunes para reforzar la seguridad energética, acelerar las renovables, mejorar las interconexiones transfronterizas y desarrollar una industria propia de tecnologías limpias. En el fondo, el mensaje es claro: Europa no solo necesita gastar mejor, sino decidir si quiere seguir reaccionando a las crisis o empezar a anticiparlas.

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