El incendio de Segorbe ya deja 633 hectáreas arrasadas y moviliza un gran dispositivo

Imagen: infobae
El incendio de Segorbe ya arrasa 633 hectáreas en Castellón y mantiene en vilo a los equipos de emergencia. El dispositivo trabaja con 25 medios aéreos y unos 350 efectivos, mientras las autoridades piden cautela ante la evolución del fuego.
El incendio forestal de Segorbe, en Castellón, sigue expandiendo su huella y este sábado ya afectaba provisionalmente a 633 hectáreas dentro de un perímetro de 15 kilómetros, según informó el conseller de Emergencias, Juan Carlos Valderrama, tras la reunión del Cecopi. El fuego, que en la víspera obligó a evacuar Gátova, en Valencia, mantiene en alerta a toda la estructura de emergencias por la combinación de terreno complicado, vegetación densa y cambios bruscos en el comportamiento de las llamas.
En la zona trabajan ahora 25 medios aéreos, 14 de ellos aportados por la Generalitat Valenciana, junto con un dispositivo terrestre de alrededor de 350 efectivos. En ese despliegue participan la UME, bomberos forestales de la Generalitat, consorcios provinciales de Castellón y Valencia, efectivos desplazados desde los ayuntamientos de Castelló de la Plana y València, además de Policía de la Generalitat, técnicos de prevención, agentes medioambientales y Cruz Roja. Valderrama evitó caer en lecturas triunfalistas o alarmistas y dejó claro que la prioridad es seguir el comportamiento del incendio minuto a minuto, porque en un escenario como este cada cambio de viento o temperatura puede alterar por completo el operativo.
La dimensión del fuego vuelve a poner sobre la mesa una realidad incómoda: los incendios en la Comunitat Valenciana no solo se combaten con más recursos, sino con más coordinación, más rapidez y más capacidad para anticipar su evolución en un territorio donde la orografía juega en contra. Raúl Gil, director del Puesto de Mando Avanzado, explicó que la vegetación de la zona es especialmente compleja y que las horas centrales del día suelen ser las más peligrosas, cuando el monte se vuelve más vulnerable y el avance de las llamas puede acelerarse. Aunque la noche permitió trabajar con mayor humedad y contener parte del frente, el incendio sigue activo y presenta un patrón irregular, con zonas ya calcinadas junto a áreas todavía verdes, una señal de que el riesgo no ha desaparecido y de que el día será decisivo para consolidar el perímetro.
Más allá de la cifra de hectáreas, este incendio refleja el tipo de emergencias que cada verano tensan a los servicios públicos en España: siniestros de rápida propagación, en entornos difíciles, que obligan a pedir un esfuerzo sostenido durante horas y, a veces, durante días. El daño ambiental ya es considerable, pero el impacto social también pesa: evacuaciones, cortes preventivos y una sensación de fragilidad que se repite en decenas de municipios expuestos al fuego. Lo que ocurra en Segorbe marcará no solo el balance de este incendio, sino también la capacidad real de respuesta ante una temporada que vuelve a exigir al límite a bomberos, militares y personal de emergencia.



