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Belgrano Cargas: el Gobierno reimplanta una cláusula que limita la participación china

Hace 37 minutos
Belgrano Cargas: el Gobierno reimplanta una cláusula que limita la participación china

Imagen: infobae

El Gobierno volvió a blindar la privatización de Belgrano Cargas con una cláusula que limita la participación de firmas chinas. La decisión replica el esquema usado en la Hidrovía y en AMBA I, en medio de la pulseada geopolítica entre Washington y Pekín.

El Gobierno decidió volver a incorporar una cláusula que en la práctica restringe la participación de empresas chinas en el proceso de privatización de Belgrano Cargas. La medida no es un gesto aislado: replica el criterio que la administración libertaria ya aplicó en las licitaciones de la Hidrovía y de AMBA I, dos áreas estratégicas donde el Ejecutivo buscó marcar distancia de capitales vinculados a Beijing y, al mismo tiempo, alinearse con un mapa de intereses más cercano a Estados Unidos.

Según informó infobae, la nueva pauta se suma al diseño general del proceso para desprenderse de una de las operadoras ferroviarias más importantes del país, clave para el traslado de granos, minerales y cargas industriales desde el interior hacia los puertos. En términos concretos, no se trata solo de una discusión administrativa: el Gobierno está definiendo quién podrá competir por un activo sensible de infraestructura y, por lo tanto, qué tipo de socios estarán habilitados para quedarse con un negocio que combina rentabilidad, logística y poder político.

El movimiento confirma que la privatización de Belgrano Cargas será también una señal geopolítica. En la Argentina actual, cada gran licitación dejó de ser únicamente un expediente económico para convertirse en una definición de alineamiento internacional. La exclusión o limitación de firmas chinas aparece como una forma de ordenar el tablero en sectores donde la presencia de ese país creció durante años, sobre todo en obras y servicios asociados al comercio exterior. Para el Gobierno, la lógica es doble: reducir la influencia de Pekín en áreas consideradas sensibles y construir una narrativa de “seguridad estratégica” que seduce a socios occidentales. Para el país, en cambio, la pregunta de fondo es otra: si esa decisión amplía la competencia o si termina achicando el universo de oferentes en una infraestructura que necesita inversiones urgentes.

El trasfondo no es menor. Belgrano Cargas opera sobre corredores vitales para la producción del norte y el centro del país, donde una mejora ferroviaria puede bajar costos logísticos, aliviar rutas y volver más competitivas a economías regionales que hoy pagan caro el flete. Por eso, la discusión sobre quién entra y quién queda afuera no debería leerse solo como una pulseada diplomática. También impacta en el precio final de mover mercadería, en la velocidad con que llegan las inversiones y en la capacidad del Estado para obtener una privatización que no sacrifique valor por una definición política de corto plazo. En un contexto de ajuste fiscal y venta de activos, la cláusula “anti China” muestra que la nueva etapa económica argentina también se está escribiendo en clave geopolítica.

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