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Acusan a Thomas Markle de tener pornografía infantil en su casa de Filipinas

Hace 1 hora
Acusan a Thomas Markle de tener pornografía infantil en su casa de Filipinas

Imagen: El País

La familia Markle vuelve al centro del escándalo por una denuncia gravísima contra Thomas Markle en Filipinas. Thomas Jr. dice haber hallado material pornográfico infantil en la casa de su padre, mientras Meghan niega cualquier vínculo con las acusaciones.

El nombre de Meghan Markle vuelve a quedar atrapado en una tormenta familiar, esta vez por una acusación de enorme gravedad contra su padre, Thomas Markle. Según informó The Sun, su hijo Thomas Jr. asegura haber encontrado en la casa del exdirector de iluminación en Filipinas “cientos, si no miles” de videos e imágenes de carácter pornográfico, incluido material que describió como infantil, una denuncia que eleva el caso más allá de una disputa doméstica y lo convierte en un asunto con posibles implicaciones legales.

De acuerdo con la versión difundida por el tabloide británico, Thomas Jr. sostiene que ese contenido estaba almacenado en la vivienda de su progenitor, aunque por ahora no hay confirmación independiente sobre la autenticidad del material ni sobre una eventual investigación formal en Filipinas. Meghan Markle, duquesa de Sussex, reaccionó a través de su entorno diciendo sentirse profundamente consternada por unas acusaciones que calificó de repugnantes, mientras su hermana Samantha salió en defensa de Thomas Markle y acusó a Thomas Jr. de inventarlo todo con el objetivo de obtener dinero.

El episodio deja al descubierto una vez más la fractura total dentro de la familia Markle, una saga que ha acompañado la vida pública de Meghan desde antes de su matrimonio con el príncipe Harry y que rara vez ha salido del terreno del escándalo. Pero esta vez el nivel de la denuncia cambia el tono: ya no se trata solo de reproches, entrevistas o cuentas pendientes entre parientes, sino de una acusación que, de ser cierta, podría activar consecuencias penales de gran alcance. En paralelo, también abre preguntas sobre el manejo mediático de este tipo de denuncias y sobre la facilidad con la que conflictos familiares terminan convertidos en espectáculo.

Para Meghan, que ha intentado construir una vida pública separada del ruido de su familia paterna, el episodio vuelve a mezclar su nombre con una historia que no controla y que, sin embargo, la salpica de inmediato. Para Thomas Markle, la acusación añade otra capa de deterioro a una relación familiar ya rota, y para el público deja una lección incómoda: detrás del morbo y los titulares, hay un caso que exige verificar hechos, separar acusaciones de pruebas y evitar que una denuncia tan grave quede reducida a una guerra entre apellidos.

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