El juez veta al perito elegido por Zapatero en la tasación de sus joyas

Imagen: El País
El juez instructor ha rechazado que un perito propuesto por José Luis Rodríguez Zapatero participe en la nueva tasación de sus joyas. La joyería Yanes será la encargada de analizar las piezas, aunque el expresidente todavía puede aportar su propio informe pericial.
El juez que instruye el caso ha cerrado la puerta a que un perito escogido por José Luis Rodríguez Zapatero intervenga en la nueva tasación de sus joyas. En su resolución, el magistrado confirma que el análisis de las piezas quedará en manos de la joyería Yanes, una decisión que mantiene el foco del proceso en un único evaluador y reduce el margen para discutir el método pericial desde el inicio.
Según informó El País, el instructor también le recordó al expresidente del Gobierno que conserva la opción de presentar su propio informe pericial si así lo considera conveniente. Esa precisión es relevante porque deja abierta la posibilidad de que la defensa de Zapatero contrarreste la valoración oficial con una tasación alternativa, pero ya fuera del circuito que pretendía incorporar a su experto de confianza dentro del examen principal de las joyas.
La decisión tiene lectura jurídica y también política. En cualquier procedimiento en el que el valor de unos bienes resulte determinante, la elección del perito no es un detalle menor: puede influir en la credibilidad del resultado, en la estrategia procesal de las partes y en la discusión posterior sobre si la valoración fue suficiente o imparcial. Aquí, el juez opta por limitar la participación externa en la tasación inicial y preservar a la vez el derecho de la defensa a discrepar por la vía ordinaria. En términos prácticos, eso ordena el proceso, pero también anticipa una posible batalla de informes si las conclusiones de Yanes no satisfacen a Zapatero.
Más allá del caso concreto, este movimiento muestra cómo los tribunales españoles suelen intentar equilibrar dos principios que a menudo chocan: la agilidad de la instrucción y el derecho de las partes a cuestionar la prueba técnica. Para el expresidente, la clave ahora no será tanto quién acompaña la tasación oficial como la capacidad de presentar una valoración sólida que pueda competir con la que salga del examen encargado por el juez. Ahí puede estar buena parte de la disputa real.



