Colombia

El Laguito de Cartagena: el 9 de octubre puede definir el futuro del proyecto ambiental

Hace 2 horas

La disputa por El Laguito de Cartagena entra en una fase decisiva: el Gobierno intenta acelerar la licencia ambiental para destrabar la segunda etapa de recuperación. La fecha clave quedó marcada para el 9 de octubre, mientras la primera fase sigue en marcha con obras urbanísticas y paisajísticas.

El futuro de El Laguito de Cartagena quedó atado a una fecha concreta: el 9 de octubre. Ese día, según informó El Tiempo (Colombia), el Gobierno espera destrabar el trámite definitivo de la licencia ambiental que permitiría activar la segunda fase de recuperación de este cuerpo de agua, un proceso largamente esperado en la ciudad y clave para definir si el proyecto avanza del discurso a la ejecución plena. La apuesta no es menor: de ese permiso depende que la intervención salga del terreno de las promesas y entre en una etapa que ya toca de frente el saneamiento, la recuperación ambiental y la relación de Cartagena con uno de sus escenarios urbanos más sensibles.

Mientras tanto, la primera fase sigue en desarrollo con obras urbanísticas y paisajísticas que buscan mejorar el entorno inmediato de El Laguito. Esa parte del proyecto, aunque visible para residentes y visitantes, apenas cubre una dimensión de fondo mucho más compleja: la del deterioro ambiental acumulado durante años, la presión sobre un ecosistema costero frágil y la necesidad de coordinar decisiones técnicas, ambientales y administrativas que suelen trabarse en Colombia por la lentitud institucional. En este caso, el Gobierno busca acelerar la licencia ambiental para que la segunda fase no quede atrapada en los mismos cuellos de botella que han frenado otras intervenciones de alto impacto en la costa caribeña.

Lo que ocurre con El Laguito importa por razones que van más allá de Cartagena. Este tipo de proyectos condensan un problema nacional: cómo recuperar cuerpos de agua urbanos sin que la burocracia termine devorando la urgencia ambiental. En ciudades costeras, la degradación de lagunas, ciénagas y bahías no solo afecta el paisaje; también golpea el turismo, la actividad económica local y la calidad de vida de quienes viven alrededor de estos ecosistemas. Si el trámite ambiental se destraba en la fecha prevista, el proyecto podría entrar en una fase decisiva. Si no, El Laguito seguirá siendo otro ejemplo de cómo en Colombia las obras se anuncian rápido, pero su cierre técnico y ambiental suele depender de procesos que avanzan a una velocidad muy distinta a la necesidad ciudadana.

La clave ahora está en si la promesa oficial logra convertir una agenda de recuperación en una intervención integral y no en una suma de obras aisladas. Cartagena, que vive del turismo y de su imagen internacional, no puede darse el lujo de dejar que uno de sus espacios emblemáticos continúe deteriorándose por falta de definición administrativa. El 9 de octubre, más que una fecha de trámite, puede terminar siendo un termómetro de la capacidad del Estado para responder a una urgencia ambiental que lleva demasiado tiempo esperando.

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