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El Real Madrid Femenino arranca la Champions con un empate amargo ante el PSG

Hace 1 hora
El Real Madrid Femenino arranca la Champions con un empate amargo ante el PSG

Imagen: El País

El Real Madrid Femenino arrancó la Champions con un empate que sabe a poco ante el PSG en el Di Stéfano. El equipo blanco volvió a depender de un gol de Caroline Weir y terminó pagando un error defensivo que permitió la igualdad francesa.

El Real Madrid Femenino empezó su camino en la Champions con una sensación incómoda: dejó escapar dos puntos en casa ante el PSG en un partido gris, sin brillo y con demasiadas concesiones. El equipo blanco se adelantó gracias a Caroline Weir, que volvió a aparecer como la futbolista más determinante del ataque, pero no logró sostener la ventaja y acabó pagando caro un penalti cometido por Lakrar, que Karchaoui transformó en el empate definitivo. En el Di Stéfano, el estreno europeo dejó más dudas que certezas.

El encuentro fue espeso de principio a fin, con un Madrid falto de ritmo, previsibilidad en el último pase y poca contundencia para cerrar el duelo cuando tuvo margen para hacerlo. La ventaja inicial parecía darle al conjunto de Alberto Toril una base sólida para manejar el partido, pero el PSG fue creciendo con el paso de los minutos, encontró espacios en campo rival y terminó castigando una fragilidad que ya había asomado en otros tramos de la temporada. El empate llegó en una acción que resume bien la noche: una falta de concentración defensiva en un momento clave y una ejecución precisa de Karchaoui desde el punto penal.

El resultado pesa más por el contexto que por un solo partido. En la Champions, especialmente en una fase inicial donde cada punto puede marcar la diferencia, los errores en casa suelen salir caros. El Madrid ha dado pasos importantes en competitividad durante los últimos años, pero todavía arrastra una asignatura pendiente ante rivales de primer nivel europeo: gestionar mejor los partidos grandes cuando el marcador le favorece. Frente a un PSG que no necesitó dominar con claridad para salir vivo, quedó expuesta una realidad que el club ya no puede ignorar si quiere dejar de ser un equipo prometedor para convertirse en un candidato real. El tropiezo no elimina las opciones, pero sí obliga a reaccionar pronto y con más personalidad.

Más allá del empate, la lectura que deja la noche es clara: el Real Madrid Femenino necesita algo más que destellos individuales para competir con la élite continental. Weir volvió a sostener al equipo, pero Europa exige continuidad, orden y una capacidad de cierre que hoy todavía parece irregular. Si el objetivo es pelear por avanzar con autoridad en el torneo, el margen de error es pequeño y el aprendizaje, inmediato. El Di Stéfano vio un estreno que pudo ser una oportunidad de afirmación y acabó convertido en una advertencia temprana.

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