El Real Madrid femenino desafía al City y sale de Mánchester con un empate amargo

Imagen: El País
El Real Madrid femenino salió de Mánchester con un empate que sabe a poco tras plantar cara al campeón de Inglaterra y rozar una victoria histórica. El equipo blanco se adelantó con un gol de Linda y vio cómo le anulaban otro a Silvia Cristóbal en el tramo final.
El Real Madrid femenino dio un golpe sobre la mesa en Mánchester, pero regresó con solo un punto después de sostener de tú a tú al Manchester City y quedar a centímetros de una victoria de prestigio. El equipo blanco se adelantó en el marcador con un tanto de Linda y compitió con orden, personalidad y criterio ante uno de los rivales más exigentes del fútbol europeo, aunque acabó pagando caro un final áspero en el que la árbitra anuló en el minuto 88 un gol de Silvia Cristóbal que habría cambiado por completo la noche.
El empate deja una sensación doble para el conjunto madridista: satisfacción por el nivel mostrado y frustración por no haber rematado un partido en el que dispuso de argumentos suficientes para ganar. El City, vigente campeón de Inglaterra y acostumbrado a mandar en casa, fue exigido por un Madrid valiente, capaz de incomodar la salida rival y de sostener el pulso durante buena parte del encuentro. La diana de Linda confirmó que el equipo visitante no había viajado a resistir, sino a discutir la iniciativa y a buscar un resultado grande fuera de casa.
Más allá del marcador, el encuentro ofrece una lectura relevante sobre el crecimiento del Real Madrid femenino. Este tipo de partidos marcan jerarquías, pero también aceleran procesos: competir con solvencia ante un gigante inglés refuerza la idea de que el proyecto blanco ya no vive solo de la expectativa, sino de hechos concretos. El detalle final del gol anulado a Silvia Cristóbal añade un componente de crueldad que acompaña a menudo a los equipos en construcción, especialmente cuando dan un paso adelante en escenarios de máxima exigencia. Para el Madrid, el punto sirve; para sus aspiraciones, seguramente se queda corto.
La buena noticia para el equipo español es que ya no parece un invitado circunstancial en noches de este nivel. La mala, que en Europa los matices se pagan al precio de puntos perdidos y oportunidades que no vuelven. Si el Real Madrid quiere consolidarse entre la élite, partidos como el de Mánchester son el termómetro: indican que la distancia con los grandes se acorta, pero también recuerdan que para ganar fuera de casa hace falta algo más que jugar bien. Hace falta cerrar el partido, y esta vez el Madrid estuvo muy cerca de hacerlo.



