Colombia

Medellín y el dilema del arriendo: el POT revela que el problema va más allá de los turistas

Hace 1 hora

Medellín discute su nuevo POT en medio de una pelea de fondo: regular la vivienda turística sin ignorar que la presión sobre los arriendos viene de una crisis habitacional más profunda. El debate expone quién está pagando el costo de una ciudad que creció más rápido que su oferta de vivienda.

Medellín entró a una discusión que va mucho más allá de los turistas y de las plataformas de alquiler temporal: el nuevo Plan de Ordenamiento Territorial (POT) abrió la disputa sobre quién está empujando realmente el alza de los arriendos en la ciudad. Aunque la vivienda turística ha sido señalada como una de las responsables del encarecimiento, el debate técnico y político apunta a una realidad más incómoda: el problema central no es solo la demanda de visitantes, sino la escasez estructural de vivienda, el desequilibrio entre oferta y necesidad y una ciudad que no ha crecido al ritmo de su población.

Según ha venido planteando el debate recogido por El Tiempo (Colombia), la administración local analiza cómo regular la vivienda turística sin frenar una actividad que deja ingresos importantes a la economía de Medellín. Esa tensión no es menor: por un lado, el alquiler de corta estancia mueve empleo, consumo y servicios; por el otro, genera presión sobre el mercado residencial cuando inmuebles que podrían destinarse a familias se vuelcan a rentas más rentables para visitantes. Pero reducir el alza de los cánones de arrendamiento a ese factor sería simplificar un fenómeno mucho más amplio, porque en Medellín también pesan la especulación del suelo, la limitada oferta formal de vivienda y un déficit que se arrastra desde hace años.

Ahí está el punto que explica por qué el POT importa tanto. No se trata solo de ordenar barrios o fijar reglas para ciertos modelos de negocio, sino de decidir qué tipo de ciudad quiere ser Medellín en la próxima década. Si la norma se concentra únicamente en la vivienda turística, puede terminar castigando una actividad visible pero no necesariamente la causa principal del problema. En cambio, si el POT incorpora instrumentos para ampliar oferta de vivienda asequible, controlar mejor el uso del suelo y equilibrar desarrollo económico con acceso habitacional, podría empezar a corregir una distorsión que hoy golpea sobre todo a los hogares de ingresos medios y bajos, los más expuestos a los aumentos y a la expulsión de zonas centrales.

En el fondo, Medellín está discutiendo algo que muchas ciudades latinoamericanas ya enfrentan: cómo evitar que el éxito urbano se convierta en una máquina de exclusión. El mito de que todo el problema de los arriendos lo causan los turistas se cae cuando se mira el mapa completo. La pregunta relevante no es solo quién gana con la vivienda turística, sino quién paga el precio de no haber planificado a tiempo una ciudad donde vivir se volvió cada vez más caro.

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