El Reina Sofía abrirá su temporada con Eli Cortiñas y nueve muestras de mujeres artistas

Imagen: El País
El Reina Sofía abrirá su temporada 2026-2027 el 23 de septiembre con una muestra de la canaria Eli Cortiñas, la primera de un ciclo de nueve exposiciones centradas en mujeres artistas. El museo madrileño refuerza así una línea curatorial que busca corregir décadas de desequilibrio en la historia del arte.
El Museo Reina Sofía inaugurará su temporada 2026-2027 el próximo 23 de septiembre con una exposición de la artista canaria Eli Cortiñas, una apuesta que marca el arranque de un ciclo de nueve muestras dedicadas a mujeres artistas. Más que un simple cambio de programación, el movimiento confirma una orientación curatorial que sitúa en el centro a creadoras que durante años ocuparon un lugar secundario en los grandes relatos del arte contemporáneo. En un museo que define buena parte del canon artístico en España, la decisión tiene peso simbólico y también político.
La exposición de Cortiñas será la primera de una secuencia de nueve proyectos expositivos previstos para la temporada, según adelantó El País. El dato no es menor: no se trata de una muestra aislada ni de una cuota puntual, sino de una línea de trabajo sostenida que sugiere una revisión más amplia de la memoria artística que exhibe la institución. En la práctica, el Reina Sofía se prepara para ofrecer una programación notablemente más femenina, con el foco puesto en trayectorias que han dialogado con la experimentación, la crítica institucional y las tensiones entre imagen, archivo y representación.
El gesto importa porque los museos no solo conservan obras: también ordenan jerarquías culturales. Durante décadas, la presencia de mujeres artistas en grandes instituciones ha sido desigual, tanto en salas como en adquisiciones, retrospectivas y relatos de historia del arte. Por eso, que una de las pinacotecas más influyentes de Europa arranque su curso con Eli Cortiñas y reserve ocho muestras más a creadoras puede leerse como algo más que una decisión de agenda: es una forma de intervenir en quién merece ser visto, estudiado y recordado. En un momento en que el debate sobre representación atraviesa museos, universidades y políticas culturales, el Reina Sofía parece querer ocupar una posición activa, no defensiva.
También hay una lectura de futuro. Si esta apuesta se consolida, puede influir en la manera en que otros museos españoles y europeos diseñan sus calendarios y repiensan sus colecciones. Para el público, el efecto va más allá de la estadística: significa abrir espacio a nombres que han quedado fuera de los grandes recorridos y ofrecer nuevas claves para entender el arte contemporáneo desde perspectivas menos masculinizadas y más diversas. En tiempos de revisión del canon, el Reina Sofía no solo programa exposiciones; también toma partido sobre qué historia del arte quiere contar.


