XM alerta por caída de embalses y presión eléctrica por El Niño

Imagen: infobae colombia
XM advierte que un episodio de El Niño podría empujar los embalses por debajo del 30% y obligar al sistema eléctrico colombiano a depender al máximo de las térmicas durante siete meses. El escenario reaviva el riesgo de tensión energética y presión sobre las tarifas.
La advertencia de XM vuelve a poner sobre la mesa una vieja fragilidad del sistema eléctrico colombiano: la dependencia de las lluvias. Según informó Infobae Colombia, la operadora del Sistema de Interconexión Nacional prevé que, en un escenario de El Niño, los embalses podrían caer por debajo del 30% y la generación térmica tendría que sostenerse al máximo durante siete meses, una combinación que elevaría el riesgo de presiones operativas en el país.
El dato no es menor. En Colombia, los embalses no solo son una reserva estratégica para producir energía, sino también un termómetro de la capacidad del país para atravesar periodos secos sin sobresaltos. Cuando el nivel de agua baja de forma sostenida, el sistema pierde margen de maniobra y se ve obligado a acudir más a las plantas térmicas, que funcionan con combustibles y suelen ser más costosas de operar. En la práctica, eso puede traducirse en una mayor tensión sobre la red y, eventualmente, en presión sobre los precios que pagan usuarios y empresas.
Lo que plantea XM es, en esencia, un escenario de riesgo conocido pero no por eso menos delicado: si el fenómeno climático se intensifica, el país tendría que depender durante varios meses de una generación más cara y más intensiva en combustible, justo cuando la demanda no desaparece y las reservas hídricas se vuelven un recurso crítico. Ese desequilibrio explica por qué cada anuncio sobre El Niño genera inquietud en el sector energético y en los hogares, especialmente en regiones donde los costos de la electricidad ya pesan en la economía familiar.
Más allá del dato puntual, el trasfondo es estructural. Colombia sigue siendo vulnerable a los ciclos climáticos porque buena parte de su matriz depende del agua, y eso convierte cada temporada seca en una prueba de resistencia para el sistema. Si las proyecciones de XM se cumplen, el país no solo enfrentaría una operación eléctrica más exigente, sino también una discusión urgente sobre cómo blindar la seguridad energética frente a fenómenos que, por su recurrencia, ya no pueden tratarse como una sorpresa sino como un riesgo permanente.


