Crisis sanitaria en el Pacífico: hospital de Pasto entra en alerta roja y Tumaco queda expuesto
Imagen: El Tiempo (Colombia)
La Fundación Hospital San Pedro, en Pasto, encendió la alerta roja por saturación mientras en Tumaco unos 128.000 usuarios de Emssanar siguen sin acceso normal a los servicios. La crisis vuelve a exhibir el deterioro de la red de salud en el Pacífico colombiano.
La red hospitalaria del sur del país volvió a entrar en zona crítica. La Fundación Hospital San Pedro, uno de los centros de referencia en Pasto, se declaró en alerta roja por la congestión de sus servicios, una señal que confirma que la presión sobre la atención no solo sigue creciendo, sino que ya supera la capacidad de respuesta de varias instituciones en Nariño. Al mismo tiempo, en Tumaco, cerca de 128.000 usuarios de Emssanar permanecen sin acceso estable a los servicios de salud, una situación que golpea con mayor fuerza a las comunidades más apartadas del litoral Pacífico. Según informó El Tiempo (Colombia), el problema combina saturación hospitalaria, demoras en la atención y una red cada vez más frágil para responder a urgencias, remisiones y tratamientos básicos.
La alerta roja en un hospital como San Pedro no es un trámite administrativo: es la antesala de una crisis operativa que obliga a reorganizar la atención, priorizar casos de máxima urgencia y limitar la capacidad de respuesta para pacientes que llegan desde Pasto y desde otros municipios del departamento. En paralelo, el panorama de Emssanar en Tumaco agrava el cuadro, porque cuando una EPS no garantiza de forma fluida consultas, medicamentos, autorizaciones y remisiones, el resultado inmediato es un embudo que termina empujando a los hospitales públicos a absorber una demanda que no les corresponde en solitario. El Tiempo (Colombia) señaló que la afectación alcanza a una población numerosa en un territorio donde las distancias, la pobreza y las dificultades de transporte ya convierten cualquier falla del sistema en una emergencia social.
Lo que está ocurriendo en el Pacífico colombiano no es un episodio aislado, sino la expresión de un deterioro estructural que se repite en varias regiones del país: instituciones desbordadas, EPS con problemas de operación y pacientes atrapados entre trámites, autorizaciones y la ausencia de oferta suficiente. En zonas como Nariño y la costa pacífica, la crisis tiene un impacto más severo porque el acceso a especialistas, medicamentos y servicios de mediana y alta complejidad depende casi siempre de traslados a ciudades como Pasto, donde la red también está al límite. Por eso esta alerta roja importa más allá de la coyuntura: revela que el derecho a la salud se está decidiendo por la capacidad de resistencia de hospitales y comunidades, no por la oportunidad de un sistema que debería prevenir el colapso.
El caso de Tumaco y Pasto vuelve a poner sobre la mesa una pregunta incómoda para el Gobierno, las EPS y las autoridades territoriales: ¿cuánto más puede sostenerse una red sanitaria que opera al borde del colapso en una de las regiones con mayores barreras de acceso del país? Si no hay medidas urgentes para descongestionar hospitales, garantizar atención efectiva y estabilizar la operación de las aseguradoras, el Pacífico seguirá pagando el costo más alto de una crisis que ya dejó de ser coyuntural y se convirtió en rutina.



