Colombia

Cadavid celebra ley de sometimiento y endurece el pulso por seguridad

Hace 6 horas

Hernán Cadavid celebró la aprobación de la ley de sometimiento y la presentó como una respuesta al hartazgo ciudadano frente a la impunidad. El senador, ponente de la iniciativa, la vinculó con la política de seguridad del gobierno de Abelardo De La Espriella.

La aprobación de la ley de sometimiento abrió un nuevo capítulo en la agenda de seguridad del gobierno de Abelardo De La Espriella y dejó a Hernán Cadavid en el centro del debate político. El senador, que fue el ponente de la propuesta, celebró el aval legislativo como una señal de que el país dejó atrás la tolerancia frente a los grupos criminales y la indulgencia con quienes han vivido al margen de la ley.

Cadavid enmarcó la discusión en una lectura dura del momento que atraviesa el país: para él, la ciudadanía ya no acepta más beneficios automáticos ni fórmulas que, en su criterio, terminen legitimando a los responsables de la violencia. La iniciativa que impulsó busca definir las reglas bajo las cuales los integrantes de estructuras criminales podrían acogerse a procesos de sometimiento, dentro de una política de seguridad que el nuevo gobierno ha convertido en una de sus banderas centrales, según reportó El Tiempo - Política.

Más allá de la celebración política, la aprobación de esta ley anticipa una disputa de fondo sobre cómo enfrentar el crimen organizado sin repetir errores del pasado. En Colombia, cada intento por combinar justicia, desmovilización y seguridad ha terminado sometido a la misma pregunta incómoda: hasta dónde puede llegar el Estado en la concesión de beneficios sin enviar el mensaje de que delinquir sí paga. Esa tensión vuelve a aparecer ahora, en un contexto en el que la percepción de inseguridad sigue pesando sobre la vida cotidiana y la discusión pública.

El debate no se agota en el Capitolio. Lo que venga después dependerá de la reglamentación, de la forma en que se aplique la norma y de si el Ejecutivo logra mostrar resultados concretos en reducción de violencia y control territorial. Para el gobierno de De La Espriella, la ley es una pieza clave de su narrativa de orden; para sus críticos, será una prueba de si el sometimiento se convierte en una herramienta real contra las estructuras armadas o en otro intento fallido de administrar la criminalidad con lenguaje institucional.

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