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León XIV desafía el secularismo francés y reabre la batalla por la fe en público

Hace 5 horas
León XIV desafía el secularismo francés y reabre la batalla por la fe en público

Imagen: El País

León XIV usó su visita a Francia para defender una laicidad “justa” que no expulse la fe de la vida pública y para reforzar el peso político de la Iglesia en pleno debate sobre valores, tecnología y familia. Su mensaje combina elogio al país, crítica a la “muerte programada” y rechazo frontal al aborto y la gestación subrogada.

León XIV aprovechó su paso por Francia para lanzar un mensaje de alto voltaje político y moral: pidió una “justa laicidad” que no reduzca la religión al ámbito privado y colocó a la Iglesia como una voz legítima en el espacio público. En un país donde la separación entre Iglesia y Estado es un principio identitario, el Papa evitó el tono diplomático complaciente y habló de Francia como un “faro espiritual” en una época marcada por la incertidumbre, la guerra cultural y la expansión de la inteligencia artificial. El gesto no fue menor: en el corazón de una república celosa de su secularismo, el Vaticano recordó que la fe sigue disputando influencia en la conversación pública.

Según informó El País, el pontífice también endureció su discurso sobre temas que dividen a Europa y al mundo católico. Condenó lo que describió como una “muerte programada”, en alusión al debate sobre el final de la vida, y reafirmó su oposición al aborto y a la gestación subrogada. El mensaje, en línea con la doctrina tradicional de la Iglesia, buscó dejar claro que el Vaticano no piensa suavizar su postura frente a asuntos que considera centrales para la dignidad humana. Al mismo tiempo, León XIV vinculó esos dilemas con los desafíos de la tecnología, advirtiendo sobre un futuro en el que la automatización y la IA podrían agravar la deshumanización si no se imponen límites éticos claros.

La intervención importa porque llega en un momento en que Francia debate con intensidad el lugar de la religión, el alcance de la libertad individual y los límites del Estado en asuntos íntimos. También porque muestra a un Papa que quiere hablarle no solo a los católicos, sino a sociedades enteras que atraviesan una crisis de sentido. En Estados Unidos y en América Latina, donde el aborto, la eutanasia y la reproducción asistida siguen marcando batallas culturales y electorales, cada palabra del Vaticano tiene eco político. Para millones de creyentes, León XIV se presenta como una voz de resistencia frente a un orden moderno que, en su visión, corre el riesgo de convertir la eficiencia tecnológica y la autonomía individual en sustitutos de la dignidad humana.

El fondo de la visita revela una estrategia conocida pero vigente: recuperar centralidad moral en un mundo donde la Iglesia ya no dicta la agenda, pero aún puede influir en ella. Francia recibió a un Papa que no fue a pedir permiso para existir en la esfera pública; fue a reclamarla. Y en esa discusión, que mezcla secularismo, bioética y poder simbólico, el Vaticano parece decidido a no ceder terreno.

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