Pasaje de TransMilenio podría subir hasta 400 pesos para 2027

Imagen: infobae colombia
La tarifa de TransMilenio en Bogotá podría subir hasta 400 pesos hacia 2027 si se mantienen las tendencias actuales, según los cálculos expuestos por la concejal Diana Diago. La advertencia llega en medio de críticas al servicio y a la gestión fiscal del Distrito.
El costo del pasaje de TransMilenio en Bogotá podría aumentar hasta 400 pesos de aquí a 2027, de acuerdo con los cálculos presentados por la concejal Diana Diago, del Centro Democrático. La advertencia pone sobre la mesa un tema que golpea de frente a millones de usuarios: el transporte público como uno de los gastos más sensibles en el presupuesto diario de los bogotanos.
Según informó infobae colombia, Diago planteó que una eventual alza terminaría afectando directamente a quienes dependen del sistema masivo para ir a trabajar, estudiar o moverse por la ciudad. La dirigente además cuestionó la calidad del servicio y señaló que las decisiones fiscales del Distrito no estarían ayudando a aliviar la presión sobre el sistema, sino trasladando el peso financiero a los ciudadanos.
El debate no es menor. En Bogotá, cualquier incremento en la tarifa del transporte público tiene un efecto inmediato sobre los hogares de ingresos medios y bajos, especialmente en una ciudad donde buena parte de la población invierte diariamente una porción significativa de su ingreso en desplazamientos. Un ajuste de este tipo no solo encarece el viaje individual: también puede terminar afectando el costo de vida general, desde el acceso al empleo hasta la capacidad de sostener rutinas escolares y laborales. Por eso, más allá de la cifra, la discusión de fondo es si el modelo financiero de TransMilenio está descargando sus desequilibrios sobre los usuarios.
La advertencia de Diago abre también un pulso político sobre la administración distrital y su manejo del sistema de transporte. Si las proyecciones se cumplen, el aumento no sería un hecho aislado sino el síntoma de una tensión más profunda entre sostenibilidad fiscal, calidad del servicio y capacidad real del Distrito para proteger a los pasajeros. En una ciudad donde el transporte público define el pulso de la vida cotidiana, cualquier alza futura no se mide solo en pesos: se mide en tiempo, acceso y desgaste para quienes ya viajan al límite.


