El petróleo sube a su mayor nivel en seis semanas por la tensión entre EE.UU. e Irán

Imagen: infobae mundo
El petróleo volvió a encender las alarmas del mercado y alcanzó su nivel más alto en seis semanas, impulsado por la tensión entre Estados Unidos e Irán. El Brent llegó a 97,31 dólares y el WTI a 92,65, en una señal de que Oriente Medio sigue siendo el principal termómetro de la energía global.
El petróleo volvió a dispararse y puso al mercado a mirar otra vez a Oriente Medio con preocupación. Los futuros del Brent avanzaron hasta 97,31 dólares por barril y tocaron un máximo intradiario de 98,06, mientras el West Texas Intermediate (WTI) se ubicó en 92,65 dólares, en medio de nuevas amenazas entre Estados Unidos e Irán que alimentaron el nerviosismo de los inversionistas.
El repunte no es menor: se trata del nivel más alto en seis semanas y refleja cuánto pesa la geopolítica sobre el precio de la energía. De acuerdo con infobae mundo, la tensión en la región volvió a sacudir a los mercados, que reaccionan con rapidez cada vez que se percibe riesgo sobre el flujo de crudo desde una zona que concentra parte clave del suministro global. Cuando el petróleo sube así, el efecto se mueve en cadena: aumenta el costo del transporte, presiona los precios de alimentos y combustibles, y complica las cuentas de consumidores y empresas.
La lectura de fondo es clara. En un mercado que ya venía sensible por recortes de producción, inventarios ajustados y una demanda que no termina de enfriarse, cualquier amenaza sobre el estrecho de Ormuz o sobre la estabilidad regional termina amplificándose. Para Estados Unidos, el impacto se siente en la gasolina y en la inflación; para Colombia, aunque un alza del crudo mejora los ingresos de exportación, también puede trasladarse a mayor volatilidad cambiaria y a un entorno más incierto para la política económica. En otras palabras, un barril más caro puede ser una buena noticia para los productores, pero casi nunca lo es para el bolsillo de la gente.
El verdadero problema es que el mercado petrolero ya no responde solo a la lógica de oferta y demanda, sino al pulso político entre potencias y actores regionales. Por eso, cada declaración, cada amenaza y cada movimiento militar en Oriente Medio termina pesando más de lo que indican los números puros. Si la tensión entre Washington y Teherán sigue escalando, el petróleo podría sostener su racha alcista; si se descomprime, el mercado podría corregir con la misma rapidez con la que reaccionó.



