El petróleo cae a mínimos de tres meses tras la distensión entre EE.UU. e Irán

Imagen: infobae mundo
El petróleo cayó a su nivel más bajo en tres meses después de que Washington y Teherán bajaran la tensión en torno a Ormuz. El Brent y el WTI perdieron cerca de 5%, una señal de alivio para los mercados, pero también de fragilidad geopolítica.
Los precios internacionales del petróleo se desplomaron este martes hasta tocar mínimos de tres meses, en una reacción inmediata del mercado a la distensión entre Estados Unidos e Irán y al anuncio de Donald Trump de un memorando que prolonga la tregua y deja abierta la ruta de Ormuz. El Brent retrocedió 4,76% y el West Texas Intermediate (WTI) cedió 4,87%, un descenso que refleja hasta qué punto los inversores habían incorporado en las últimas semanas una prima de riesgo asociada a una posible escalada militar en una de las arterias energéticas más sensibles del planeta.
Según informó infobae mundo, el movimiento fue abrupto porque el petróleo venía sosteniéndose sobre la expectativa de un escenario más tenso en Medio Oriente. Cuando esa amenaza pierde fuerza, el mercado corrige rápido: desaparece parte del precio que se pagaba por miedo a interrupciones en el suministro, por eventuales ataques a infraestructuras energéticas o por un bloqueo en el estrecho de Ormuz, por donde transita una fracción decisiva del crudo que se comercia globalmente. En términos simples, la señal política de Washington alivió al mercado, y ese alivio se tradujo en una caída inmediata de los contratos de referencia para Europa y Estados Unidos.
Más allá del movimiento de corta duración, el dato tiene implicaciones más amplias. Un petróleo más barato suele moderar la presión sobre la inflación, abarata el transporte y puede darle algo de oxígeno a economías importadoras que todavía cargan con costos financieros altos. Pero el alivio es relativo: en mercados como el estadounidense, donde el precio del combustible sigue siendo un termómetro político sensible, cualquier repunte en Oriente Medio puede revertir en cuestión de días la tendencia bajista. Para Colombia, país productor pero también expuesto a la volatilidad externa, la lectura es doble: ingresos petroleros más flojos pueden golpear las cuentas fiscales y el dólar puede reaccionar con nerviosismo si el mercado interpreta que la tregua es apenas temporal.
La gran incógnita es si esta baja marca el inicio de una fase más estable o solo una pausa en medio de la incertidumbre. El petróleo vive de tensiones geopolíticas tanto como de oferta y demanda, y por eso cada gesto diplomático entre Washington y Teherán tiene efectos que se sienten muy lejos del Golfo Pérsico. Lo que hoy respira Wall Street y alivian los consumidores en las gasolineras de EE.UU. mañana puede volver a encarecerse si la tregua se rompe o si el estrecho de Ormuz vuelve a convertirse en un foco de amenaza para el comercio mundial.




