El Brent rebota y vuelve la presión del petróleo por la tensión en Medio Oriente

Imagen: infobae mundo
El Brent revirtió tres jornadas de caídas y cerró en 89,70 dólares por barril, impulsado por el estancamiento entre Washington y Teherán y la tensión en el estrecho de Ormuz. El repunte vuelve a poner bajo presión a los mercados energéticos globales.
El petróleo Brent volvió a subir con fuerza este jueves y cerró en 89,70 dólares por barril, un avance de 2,12% que rompió una seguidilla de tres jornadas negativas. El movimiento no fue casual: el mercado reaccionó al estancamiento entre Washington y Teherán y a la persistente tensión en el estrecho de Ormuz, una zona clave para el flujo mundial de crudo.
De acuerdo con operadores consultados por infobae mundo, la escalada refleja más nerviosismo geopolítico que una mejora en los fundamentales del mercado. Londres, donde se negocia la referencia europea del Brent, amplificó una lectura que hoy domina a los inversionistas: cualquier roce en Medio Oriente puede traducirse rápidamente en un ajuste al alza del precio del barril. En una economía global todavía sensible a la inflación, ese tipo de movimientos no pasa desapercibido ni para refinadoras ni para consumidores.
La relevancia de esta subida va mucho más allá del cierre de la jornada. El estrecho de Ormuz concentra una parte decisiva del transporte marítimo de petróleo y gas; por eso, cuando aumenta la tensión política o militar en esa franja, el mercado incorpora de inmediato una prima de riesgo. En otras palabras, no hace falta que haya una interrupción real del suministro para que los precios reaccionen: basta con la posibilidad de que ocurra. Esa lógica explica por qué el Brent continúa siendo un termómetro de la inestabilidad internacional y, al mismo tiempo, un factor que puede trasladarse a los precios de la gasolina, el diésel y la energía en varios países.
Para Estados Unidos y América Latina, el dato importa por partida doble. En Estados Unidos, un petróleo más caro reaviva la presión sobre los costos de transporte y la cadena logística en un momento en que la Reserva Federal sigue observando de cerca la inflación. En Colombia, aunque el país es productor, una subida abrupta también golpea el bolsillo de los hogares por el encarecimiento de los combustibles, el transporte y algunos alimentos. El mensaje que deja esta jornada es claro: el mercado petrolero sigue siendo extremadamente sensible a la geopolítica, y mientras persista la fricción entre Washington y Teherán, la volatilidad seguirá al acecho.




