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El petróleo cierra septiembre al alza y la tensión entre EE. UU. e Irán sostiene los precios

Hace 3 horas

El petróleo cerró septiembre con una recuperación mensual marcada por la tensión geopolítica entre Washington y Teherán. El Brent terminó en 103,53 dólares por barril y acumuló su mayor alza desde julio, mientras el WTI avanzó 4%.

El petróleo volvió a cerrar el mes con números en verde y dejó una señal incómoda para los mercados: la tensión entre Estados Unidos e Irán sigue pesando más que cualquier intento de estabilización. El Brent para noviembre subió 0,91 dólares y terminó en 103,53 dólares por barril, con un avance mensual superior al 14%, su mejor desempeño desde julio. En paralelo, el West Texas Intermediate (WTI) también logró sostenerse al alza y completó septiembre con una ganancia cercana al 4%, confirmando que la volatilidad energética sigue lejos de disiparse.

Detrás de este rebote no hay una sola explicación, sino una combinación de factores que el mercado leyó como un riesgo persistente para la oferta global. Según informó infobae mundo, el estancamiento entre Washington y Teherán volvió a marcar el pulso de los precios, en un contexto en el que cualquier señal sobre el programa nuclear iraní, sanciones o eventuales restricciones a exportaciones de crudo mueve de inmediato las cotizaciones. Para los operadores, septiembre dejó claro que el petróleo sigue reaccionando más a la geopolítica que a la demanda pura y dura.

Ese comportamiento importa más allá del parqué. Un Brent por encima de los 100 dólares no solo encarece la referencia internacional del crudo: termina filtrándose a la gasolina, el transporte, la logística y, en última instancia, a la inflación que sienten los consumidores en Estados Unidos, Europa y América Latina. En Colombia, por ejemplo, un barril alto puede aliviar las cuentas de exportación, pero también pone presión sobre combustibles, transporte y costos internos en una economía que todavía lidia con el efecto de los alimentos y la energía sobre el bolsillo de los hogares. En Estados Unidos, el impacto es inmediato en el surtidor y en el debate político, donde los precios de la gasolina suelen convertirse en termómetro de gestión económica.

Lo que deja septiembre es una fotografía bastante clara: el mercado petrolero sigue atrapado entre una oferta vulnerable, el tablero geopolítico de Medio Oriente y el temor de los inversionistas a nuevos sobresaltos. Si el pulso entre Estados Unidos e Irán continúa sin avances, el piso de precios podría seguir fortalecido en el corto plazo. Y eso significa que, para millones de consumidores, la estabilidad energética seguirá siendo una promesa lejana, condicionada por decisiones diplomáticas que se toman muy lejos de la bomba de gasolina.

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