El crudo se dispara por Ormuz y la parálisis entre Irán y Estados Unidos

Imagen: infobae mundo
El precio del petróleo escaló con fuerza y volvió a poner bajo presión a los mercados: el Brent trepó hasta USD 87,72 por barril y el WTI superó los USD 82. La combinación de tensión en el estrecho de Ormuz y el estancamiento entre Irán y Estados Unidos encendió las alarmas globales.
El petróleo volvió a subir con fuerza y dejó una señal incómoda para la economía global: el Brent cerró en USD 87,72 por barril y el WTI superó los USD 82, en una jornada atravesada por el aumento de la tensión en el estrecho de Ormuz y la ausencia de avances entre Irán y Estados Unidos. El movimiento fue cercano al 5% y reflejó, una vez más, que el mercado energético sigue siendo extremadamente sensible a cualquier chispa geopolítica en Medio Oriente.
La escalada no se explica solo por el nerviosismo de los operadores, sino por la importancia estratégica del estrecho de Ormuz, una de las rutas marítimas más delicadas del planeta. Por allí circula una porción clave del crudo que abastece a Asia, Europa y América, de modo que cualquier amenaza sobre su seguridad se traduce casi de inmediato en precios más altos. Según informó infobae mundo, la falta de avances entre Teherán y Washington agravó el clima de incertidumbre, mientras crecen las señales de bloqueo político y militar que alimentan la idea de que el conflicto podría extenderse o complicar el tránsito de exportaciones energéticas.
Este repunte del petróleo importa mucho más allá de la bolsa o de los contratos de futuros. Cuando el barril sube con rapidez, suben también los costos de transporte, se encarece la importación de bienes y se vuelve más difícil contener la inflación, especialmente en países dependientes de combustibles fósiles. En Estados Unidos, eso puede traducirse en más presión sobre la gasolina y el costo de vida; en Colombia, donde el precio internacional sigue impactando las cuentas energéticas y fiscales, el efecto se siente en la inflación, la logística y el bolsillo de los hogares. El problema de fondo es conocido: el mercado petrolero funciona como un termómetro de la geopolítica, y hoy la fiebre la está marcando el conflicto en Oriente Medio.
Lo que viene dependerá de si la tensión en la región se mantiene como advertencia o se convierte en un factor de interrupción real del suministro. Por ahora, el mensaje del mercado es claro: mientras persista la incertidumbre en Ormuz y sigan congeladas las conversaciones entre Irán y Estados Unidos, el precio del crudo seguirá moviéndose con una volatilidad que puede golpear tanto a los consumidores como a los gobiernos que intentan estabilizar sus economías.


