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El Brent rompe los 100 dólares y revive el miedo a otra ola inflacionaria

Hace 2 horas
El Brent rompe los 100 dólares y revive el miedo a otra ola inflacionaria

Imagen: El País

El petróleo volvió a encender las alarmas globales al superar los 100 dólares por barril en medio de la tensión en el mar Rojo. Los ataques hutíes a dos petroleros dispararon el precio del crudo y reavivaron el miedo a una nueva ola inflacionaria.

El petróleo volvió a situarse en el centro de la economía mundial después de que el barril de Brent rebasara los 100 dólares impulsado por la escalada de violencia en el mar Rojo. Los ataques de los rebeldes hutíes contra dos petroleros elevaron el precio del crudo en más de 6% y devolvieron a los mercados un fantasma que no desaparece del todo: el de una nueva presión inflacionaria capaz de enfriar el crecimiento y golpear el bolsillo de consumidores y empresas.

La reacción no se limitó al mercado energético. Según informó El País, el temor a que el conflicto altere de forma más profunda las rutas marítimas y encarezca el transporte de mercancías castigó también la rentabilidad de la deuda soberana y provocó caídas en las Bolsas. Ese movimiento refleja una lectura inmediata de los inversionistas: si el petróleo sube con fuerza y por más tiempo, aumentan los costos de producción, se encarecen los fletes, y los bancos centrales podrían verse obligados a mantener tasas altas durante más tiempo del previsto.

El episodio tiene una dimensión que va más allá de la cotización diaria del Brent. El mar Rojo es una arteria comercial crítica para el tránsito de energía y bienes entre Asia, Europa y parte de América, por lo que cualquier interrupción o amenaza sostenida tiende a irradiar efectos en cadena. En un contexto en el que muchas economías aún intentan consolidar la desaceleración de la inflación tras dos años de shocks acumulados, un repunte petrolero reabre una presión conocida: la energía se encarece, el transporte lo sigue, y luego llegan los alimentos, los insumos industriales y, finalmente, el consumo de los hogares. Para países importadores de crudo, incluidos varios en América Latina, el impacto puede sentirse en combustibles, costos logísticos y cuentas fiscales.

Lo que está en juego no es solo el precio de una materia prima, sino la fragilidad de un sistema económico que sigue dependiendo de rutas marítimas vulnerables y de una estabilidad geopolítica que hoy parece cada vez más precaria. Si la tensión en el mar Rojo se prolonga, el mercado petrolero podría seguir reaccionando al alza y obligar a gobiernos y bancos centrales a navegar otra vez entre inflación, desaceleración y volatilidad financiera. En otras palabras: el problema no es únicamente que el barril haya tocado los 100 dólares, sino lo que ese nivel revela sobre el estado del mundo que lo empuja hasta allí.

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