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El petróleo se dispara por ataque hutí a Arabia Saudita y reaviva el temor global

Hace 2 horas

El petróleo cerró en máximos de seis semanas luego del ataque con drones y misiles lanzado por los hutíes contra cuatro ciudades del sur de Arabia Saudita, una ofensiva que dejó más de 70 heridos. El Brent subió a 97,92 dólares y el WTI a 93,03, en un mercado otra vez dominado por el riesgo geopolítico.

El precio del petróleo volvió a sentir el pulso de la guerra. Los contratos del Brent cerraron en 97,92 dólares por barril y los del WTI en 93,03, su nivel más alto en seis semanas, después del ataque con drones y misiles ejecutado por los rebeldes hutíes contra cuatro ciudades del sur de Arabia Saudita, una ofensiva que dejó más de 70 heridos, según informó infobae mundo. En un mercado ya nervioso por la oferta global y la guerra en Ucrania, el episodio recordó que cualquier chispa en Medio Oriente puede mover de inmediato la principal materia prima del planeta.

De acuerdo con la información divulgada, la acción de los hutíes impactó directamente a zonas estratégicas del sur saudí, lo que encendió las alarmas sobre la seguridad energética de la región. El repunte del crudo no respondió solo al daño físico causado por el ataque, sino a la lectura que hacen los inversionistas: si se amplía la ofensiva o si Riad decide responder con más fuerza, el riesgo sobre la infraestructura petrolera y sobre las rutas de abastecimiento podría aumentar. Para los mercados, eso se traduce en una palabra que detestan: incertidumbre.

Y esa incertidumbre tiene consecuencias que van mucho más allá de los tableros bursátiles. Cuando el petróleo sube de golpe, el efecto se filtra a la gasolina, al transporte, a los alimentos y a la inflación general. En Estados Unidos, donde la Reserva Federal sigue atenta a cualquier presión de precios, un alza sostenida del crudo complica el panorama monetario. En Colombia, una economía todavía sensible a la variación de los combustibles y del dólar, el impacto también termina golpeando el bolsillo de los hogares y presionando los costos logísticos. Por eso estos movimientos no son una anécdota geopolítica: son un recordatorio de cuán expuesta sigue la economía mundial a un conflicto regional.

El episodio además confirma una tendencia que el mercado conoce bien pero nunca termina de internalizar: el petróleo sigue siendo rehén de la geopolítica. Arabia Saudita conserva un peso decisivo en la estabilidad de los precios globales, y cualquier amenaza sobre su territorio o sobre la percepción de seguridad de sus exportaciones tiene un efecto inmediato. Si la tensión escala, el barril podría seguir ganando terreno; si se disipa, el mercado corregirá parte del salto. Pero por ahora, el mensaje es claro: en un mundo con oferta ajustada y conflictos abiertos, cada ataque en Medio Oriente vuelve a mover el termómetro energético internacional.

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