El petróleo rebota en Londres, pero termina la semana con una caída del 8%
Imagen: infobae mundo
El petróleo repuntó en Londres al cierre de la jornada, pero la semana quedó marcada por una caída acumulada del 8%. La tregua entre Israel y Hizbulá alivió parte de la prima de riesgo, aunque persisten dudas sobre Irán y el estrecho de Ormuz.
El petróleo tuvo un rebote al cierre de la última sesión en Londres, con un avance de 0,90%, pero no le alcanzó para borrar una semana dominada por la corrección: el balance final fue una caída de 8%. El movimiento refleja un mercado que sigue reaccionando más a las señales geopolíticas que a un cambio de fondo en la oferta y la demanda, de acuerdo con la información publicada por infobae mundo.
La explicación inmediata está en Medio Oriente. La tregua entre Israel y Hizbulá redujo parte de la tensión que venía sosteniendo los precios, porque el mercado había incorporado un riesgo mayor de interrupciones en los flujos energéticos regionales. Sin embargo, esa descompresión no fue total. Persisten dudas sobre el verdadero alcance del control iraní en torno al estrecho de Ormuz, una vía estratégica por la que circula una porción decisiva del petróleo que sale del Golfo Pérsico. Cuando ese corredor entra en discusión, los operadores ajustan posiciones casi de inmediato.
Lo que deja esta semana es una señal incómoda para productores y gobiernos: la geopolítica sigue moviendo el precio, pero no siempre en la dirección esperada. El retroceso acumulado sugiere que el mercado también está mirando una realidad más fría, en la que la preocupación por una escalada militar convive con la idea de que, por ahora, el suministro global no se ha visto afectado de forma estructural. Para países exportadores como Colombia, una baja semanal de esta magnitud suele traducirse en presión sobre ingresos fiscales, la cotización del peso y las cuentas externas. Para Estados Unidos, en cambio, un petróleo más barato puede aliviar parcialmente el costo de los combustibles y moderar la inflación, aunque el efecto no siempre llega de inmediato al bolsillo de los conductores.
En otras palabras, el repunte diario no cambia la lectura de fondo: el crudo sigue atrapado entre la prima de guerra y la expectativa de una oferta aún suficiente para contener nuevas subidas. Mientras no haya una ruptura real en Ormuz o una expansión del conflicto regional, el mercado parece inclinado a descontar parte del miedo que había inflado los precios. Para familias, empresas y gobiernos, esa es una buena noticia a medias: menos tensión en la bomba de gasolina, sí, pero también una advertencia para economías dependientes del petróleo que siguen expuestas a cada giro en el tablero de Medio Oriente.

