Infantino abre la puerta a mantener las pausas de hidratación en futuros Mundiales

Imagen: infobae estados unidos
La FIFA no descarta convertir las pausas de hidratación en una norma recurrente para los próximos Mundiales. Gianni Infantino defendió que estos cortes buscan preservar la equidad competitiva, aunque reconoció que también alteran el desarrollo de los partidos.
La FIFA está evaluando dejar en el tiempo las pausas de hidratación que hoy se aplican en algunos partidos, una señal de que la organización considera que estos cortes ya no son una medida excepcional, sino parte del nuevo diseño competitivo del fútbol de élite. Gianni Infantino sostuvo ante EFE y SNTV que los minutos de pausa alrededor del 22 son necesarios para proteger la igualdad entre los equipos, especialmente en contextos de calor intenso y alta exigencia física, aunque admitió que ese recurso modifica el ritmo natural de los encuentros.
La afirmación del presidente del máximo organismo del fútbol llega en un momento en el que el calendario internacional, las condiciones climáticas y las demandas comerciales del deporte presionan cada vez más la estructura tradicional de los partidos. Infantino no precisó si estas interrupciones terminan favoreciendo o perjudicando la calidad del juego, pero sí dejó claro que la FIFA las ve como una herramienta útil para evitar que el desgaste físico y las diferencias de resistencia condicionen el resultado. En la práctica, eso significa que un partido del futuro podría tener menos continuidad, pero más controles sobre la carga física de los jugadores.
El debate no es menor. En torneos como los Mundiales, donde cada detalle puede inclinar una eliminatoria, cualquier pausa cambia la lógica táctica: corta inercia, enfría a un equipo que venía dominando y le da margen al técnico para ajustar instrucciones. También abre una discusión más amplia sobre hacia dónde va el fútbol internacional, en especial en países que suelen albergar competencias bajo temperaturas elevadas, como Qatar o algunas sedes que se proyectan para el ciclo 2026 y más allá. Para la FIFA, el argumento central es la protección de la integridad deportiva; para los puristas del juego, el riesgo es que el espectáculo se fragmenta y que el partido pierda fluidez.
Lo que Infantino dejó entrever, en el fondo, es que la organización ya asumió que el fútbol global no se juega igual que hace dos décadas. Entre el clima, el calendario saturado y la búsqueda de “equidad” en un deporte cada vez más controlado, las pausas de hidratación podrían pasar de ser una solución temporal a una regla permanente. Y si eso ocurre, el cambio no solo afectará a las grandes selecciones: también terminará marcando la experiencia del hincha común, que verá partidos más administrados y menos espontáneos en los próximos Mundiales.




