Herzog busca evitar otra elección en Israel tras la falta de mayoría

Imagen: infobae mundo
Israel vuelve a entrar en una fase de negociación política crítica tras unas elecciones sin mayoría clara. Isaac Herzog convocará a los líderes de los partidos para intentar evitar una nueva votación y encargar la formación de gobierno a uno de ellos.
Israel enfrenta otra vez el riesgo de quedarse atrapado en un bloqueo político, luego de que los resultados electorales no dejaran a ningún bloque con mayoría suficiente para gobernar en solitario. De acuerdo con infobae mundo, el presidente Isaac Herzog convocará a los dirigentes de los partidos una vez se oficialicen los resultados, previstos para este viernes, con el objetivo de sondear quién tiene más posibilidades de armar una coalición y evitar así una nueva elección.
La jugada de Herzog no es menor: en el sistema parlamentario israelí, el presidente no gobierna, pero sí tiene la facultad de designar a un legislador para que intente formar Ejecutivo. Esa tarea suele recaer en quien demuestre mayores probabilidades de reunir apoyos entre las distintas fuerzas, una operación que en Israel suele ser tan delicada como inestable. La falta de una mayoría clara obliga a negociar con partidos pequeños, alianzas ideológicas frágiles y agendas que pueden chocar en asuntos clave como seguridad, religión, presupuesto y la relación con los palestinos.
El llamado del jefe de Estado refleja un problema recurrente en la política israelí: la fragmentación del voto y la dificultad para convertir victorias parciales en gobiernos duraderos. En los últimos años, el país ha vivido repetidos episodios de parálisis institucional, con coaliciones que nacen debilitadas o se rompen antes de tiempo, lo que empuja a los votantes a regresar a las urnas. Por eso, el anuncio de Herzog importa más allá del protocolo: si fracasa el nuevo intento de formar gobierno, Israel podría encaminarse otra vez hacia una campaña electoral adicional, con el costo político y económico que eso implica.
Para la ciudadanía, la incertidumbre no es abstracta. Cada ciclo de negociación prolonga la sensación de un Estado concentrado en resolver sus disputas internas en lugar de avanzar en decisiones urgentes sobre seguridad, costo de vida y gobernabilidad. Ahora todo dependerá de si los líderes partidarios aceptan ceder lo suficiente como para construir una mayoría mínima o si, como ha ocurrido antes, el sistema termina devolviendo la decisión a los electores.


