Ataque hutí paraliza el puerto yemení de Moca y deja siete muertos

Imagen: infobae mundo
El puerto yemení de Moca quedó fuera de operación tras un ataque de los hutíes que dejó siete empleados muertos y golpeó con dureza una infraestructura clave para el comercio en el mar Rojo. El bombardeo, con más de 25 misiles según su director, agrava la presión sobre una economía ya devastada por la guerra.
El puerto yemení de Moca suspendió por completo sus operaciones después de un ataque atribuido a los hutíes que dejó siete trabajadores muertos y causó daños severos en las instalaciones y en los equipos de carga, según informó infobae mundo con base en declaraciones del director de la terminal, Abdulmalik al Sharaabi. La infraestructura fue impactada por más de 25 misiles, un nivel de fuego que no solo paralizó la actividad comercial, sino que además dejó al descubierto la fragilidad de una de las pocas rutas logísticas que aún sostenían parte del intercambio en esa zona del país.
De acuerdo con la información difundida, el golpe afectó áreas esenciales para el funcionamiento del puerto y obligó a detener todas las operaciones mientras se evalúa la magnitud de los daños. En la práctica, esto significa que mercancías, suministros y movimientos de carga quedaron interrumpidos en un punto estratégico de la costa yemení. Moca no es un símbolo menor: en un país partido por la guerra y con una economía profundamente debilitada, cada terminal que se apaga repercute sobre precios, abastecimiento y empleo local. La muerte de siete empleados, además, convierte el ataque en un nuevo episodio de alto costo humano en un conflicto donde la línea entre objetivo militar y daño civil suele volverse peligrosamente borrosa.
El ataque se produce en un contexto regional cada vez más tenso, marcado por la ofensiva hutí sobre infraestructura marítima y por el impacto que esos episodios tienen en el comercio del mar Rojo, una vía vital para el tráfico de bienes entre Asia, África y Europa. Yemen arrastra desde hace años una guerra que ha destruido su base productiva, desorganizado sus puertos y deteriorado el acceso a alimentos, combustibles y medicinas. Por eso, la suspensión de operaciones en Moca no es un hecho aislado: es otra señal de cómo la disputa armada está erosionando las pocas capacidades logísticas que aún permitían sostener la vida cotidiana de millones de personas. Cuando un puerto deja de funcionar en Yemen, el efecto no se limita a la costa; golpea a comerciantes, transportistas y familias enteras que dependen de importaciones para sobrevivir.
La interrupción de Moca también envía un mensaje sobre la vulnerabilidad de la navegación y la infraestructura portuaria en una zona donde cualquier escalada puede tener consecuencias más amplias. Si los ataques continúan, el riesgo no solo es humanitario, sino también económico y geopolítico: mayores costos de seguros, desvío de rutas comerciales y más presión sobre un país que ya vive al borde del colapso. En ese escenario, la reapertura del puerto dependerá tanto de la reparación física como de una estabilidad que, por ahora, sigue lejos de alcanzarse.


