Valencia pierde ante Maccabi tras ceder al final en el Roig Arena

Imagen: El País
Valencia Basket dejó escapar en el tramo final un partido que tenía encarrilado y perdió 88-91 ante el Maccabi Tel Aviv en el Roig Arena. La derrota agrava las dudas en casa y frena una reacción que necesitaba con urgencia en la Euroliga.
Valencia Basket volvió a tropezar en el Roig Arena y esta vez lo hizo de la forma más dolorosa: tras llegar con opciones reales de victoria al tramo decisivo, acabó cediendo por 88-91 ante el Maccabi Tel Aviv en la Euroliga. El equipo taronja dejó escapar un partido que había sabido competir durante buena parte de la noche, pero que se le fue de las manos cuando el rival israelí apretó en los minutos finales y castigó cada error con una eficacia que marcó la diferencia.
Según informó El País, el conjunto valenciano mostró fases de buen baloncesto y mantuvo el pulso durante casi todo el encuentro, pero volvió a acusar la falta de contundencia en los momentos que deciden este tipo de citas europeas. El resultado, además, mantiene la preocupación en torno al rendimiento del equipo en su pabellón, donde no termina de consolidar la fortaleza que necesita para sostener su candidatura en la competición. En un partido cerrado, los detalles pesaron más que los aciertos puntuales, y Valencia terminó pagando caro su desacierto final en ataque y algún desajuste defensivo cuando el reloj ya apretaba.
La derrota tiene un valor simbólico y práctico. Simbólico, porque confirma que el Roig Arena todavía no se ha convertido en el refugio que el equipo necesita para construir confianza; práctico, porque en una Euroliga tan comprimida cada triunfo en casa vale oro y cada caída complica el margen de error. Valencia sigue mostrando capacidad para competir, pero no suficiente consistencia para cerrar partidos ante rivales exigentes. Y ese es precisamente el problema de fondo: no basta con resistir durante 35 minutos si después se pierde el control cuando el marcador entra en territorio crítico.
En una temporada donde la Euroliga castiga sin piedad cualquier desconexión, este tipo de derrotas pesan más que una simple estadística. Para Valencia Basket, el mensaje es claro: si no corrige sus cierres de partido y no convierte su cancha en una ventaja real, seguirá obligándose a remar contracorriente en una fase del curso en la que cada tropiezo deja huella. El Maccabi, por su parte, se llevó un triunfo de oficio y ejecución; Valencia, en cambio, se quedó otra vez con la sensación de que tuvo el partido cerca, pero no supo rematarlo.




