Muere José María Lomo, médico del Real Valladolid y referente sanitario en la ciudad
El Real Valladolid amaneció de luto por la muerte de José María Lomo Garrote, jefe de sus servicios médicos, fallecido tras un ictus hemorrágico sufrido hace un mes. El médico, de 53 años, dejó una trayectoria muy ligada al deporte, la sanidad y la ciudad de Valladolid.
El Real Valladolid confirmó este miércoles la muerte de José María Lomo Garrote, jefe de los servicios médicos del club, una noticia que golpea no solo a la entidad blanquivioleta sino también al ámbito sanitario y deportivo de Valladolid. Lomo, de 53 años, falleció después de permanecer un mes en coma inducido en el Hospital Clínico de la capital, tras sufrir un ictus hemorrágico mientras corría cerca de su casa. Su muerte cierra la vida de un profesional que había construido prestigio dentro y fuera del fútbol por su cercanía, su formación y su entrega al trabajo.
Según informó EFE y recogió infobae, el club destacó en un obituario su perfil humano y profesional, subrayando que era un médico de enorme capacidad técnica y, al mismo tiempo, una persona muy cercana a quienes lo rodeaban. Nacido en Salamanca, se formó como médico residente en el Hospital Clínico de Valladolid y, con los años, se convirtió en uno de los traumatólogos más reconocidos en el entorno deportivo español. Además de su labor en el Real Valladolid, fue una figura central en el grupo Recoletas y en la Clínica Origen, donde ejercía como director médico y era considerado un motor del área de traumatología.
La relevancia de su fallecimiento va más allá del dolor institucional. En el fútbol profesional, los servicios médicos son una pieza decisiva en la prevención de lesiones, la recuperación de jugadores y la toma de decisiones en momentos críticos. La pérdida de un responsable con la trayectoria y el prestigio de Lomo deja un vacío difícil de reemplazar, especialmente en un club que durante años ha dependido no solo del rendimiento deportivo, sino también de equipos médicos sólidos para sostener la competitividad. Su caso además recuerda una realidad incómoda: incluso quienes están acostumbrados a cuidar la salud ajena no están blindados frente a emergencias neurológicas o cardiovasculares que pueden aparecer de forma súbita y devastadora.
El Real Valladolid lo despidió resaltando su “don de gentes”, su bondad y la entrega absoluta con la que se vinculó al club. También recordó un gesto que resume bien su perfil: corrió la Maratón de Nueva York en dos horas y media para ayudar a un amigo afectado por ELA, una anécdota que en el entorno deportivo se ha leído como una muestra de su compromiso personal con los demás. Casado y padre de cuatro hijos, José María Lomo deja una huella difícil de medir en hospitales, despachos, vestuarios y entre colegas que hoy lo despiden con un mismo sentimiento: el de haber perdido a un médico competente, pero sobre todo a una persona imprescindible.




