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Irán amenaza con cerrar Ormuz y eleva el riesgo de una crisis energética global

Hace 1 día

Irán elevó la apuesta en su choque con Israel al plantear el cierre del estrecho de Ormuz como respuesta a los ataques contra Hezbollah en Líbano. La amenaza abre un frente de riesgo global para el petróleo, el comercio marítimo y la inflación.

Irán volvió a mostrar que está dispuesto a llevar la guerra en Medio Oriente más allá del campo de batalla libanés. Según informó infobae mundo, el mando militar central del régimen anunció el posible cierre del estrecho de Ormuz como represalia por los ataques israelíes contra Hezbollah en el Líbano, una jugada que no solo endurece el pulso con Israel sino que también manda una señal de presión directa sobre la economía mundial. Teherán presentó esa medida como una primera respuesta y advirtió que podría ir más lejos si continúan las hostilidades.

La amenaza no es menor. El estrecho de Ormuz es uno de los puntos más sensibles del comercio energético internacional, porque por allí transita una parte clave del petróleo y del gas que alimentan a Asia, Europa y también a economías dependientes del precio internacional del crudo, como la de Estados Unidos y varios países de América Latina. Cualquier alteración en esa ruta suele traducirse de inmediato en nerviosismo en los mercados, alzas en los costos de transporte y presión sobre los combustibles. En términos prácticos, una escalada de este tipo puede terminar golpeando el bolsillo de consumidores y empresas mucho más allá de la región.

El movimiento iraní debe leerse como parte de una lógica de disuasión: responder en el tablero marítimo y energético cuando la presión militar se intensifica en otro frente. No se trata solo de una amenaza retórica. En el pasado, cada vez que se ha insinuado un cierre o una afectación de Ormuz, los mercados han reaccionado con volatilidad porque entienden que cualquier interrupción allí tendría efectos inmediatos sobre los precios internacionales. Además, el anuncio amplía el conflicto con Israel y podría arrastrar a otros actores regionales y extrarregionales si la situación se sale de control.

Para Washington, el mensaje es especialmente sensible porque cualquier encarecimiento del petróleo complica la inflación y reabre un frente político interno en un año marcado por la discusión económica. Para Colombia, aunque el impacto no sería idéntico, sí podría sentirse en la gasolina, el transporte y los costos de importación. Por eso este anuncio importa más allá de la retórica militar: si Irán convierte la amenaza en acción, el conflicto entre Israel y Hezbollah podría terminar alterando una de las arterias energéticas más delicadas del planeta y trasladando el costo de la guerra a millones de personas que están lejos del frente.

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