Mundo

CENTCOM desmiente a Irán: no hay cierre del estrecho de Ormuz

Hace 6 horas

Irán afirmó haber cerrado el estrecho de Ormuz y atacado dos embarcaciones, pero el Comando Central de Estados Unidos lo desmintió y aseguró que el tránsito comercial sigue normal. La disputa reaviva la alarma por una ruta clave para el petróleo mundial.

El anuncio de Teherán sobre un supuesto cierre del estrecho de Ormuz encendió de inmediato las alarmas en Washington y en los mercados energéticos, pero el Comando Central de Estados Unidos (CENTCOM) salió a desmentirlo y sostuvo que la navegación comercial por esa vía estratégica continúa con normalidad. La contradicción entre ambas versiones vuelve a poner bajo la lupa uno de los puntos más sensibles del tablero geopolítico global: un corredor marítimo por el que circula una parte decisiva del petróleo que mueve la economía mundial.

Según la información divulgada por el régimen iraní, sus fuerzas habrían atacado dos embarcaciones que intentaron cruzar el estrecho, en una señal que buscaba demostrar control militar sobre la zona. Sin embargo, la respuesta estadounidense fue inmediata y buscó frenar cualquier lectura sobre una interrupción efectiva del paso marítimo. CENTCOM insistió en que el tráfico comercial sigue operando, una precisión clave porque en estos episodios no solo cuenta la realidad sobre el terreno, sino también el impacto político y financiero de la percepción de riesgo. Basta una amenaza creíble para que suban los precios del crudo, aumenten las primas de seguros y se alteren rutas de carga en Asia, Europa y Medio Oriente.

El estrecho de Ormuz es mucho más que una franja de agua entre Irán y Omán: es una arteria por la que transita buena parte del petróleo exportado desde el Golfo Pérsico. Por eso, cada vez que Teherán agita la posibilidad de bloquearlo, el mensaje va más allá de una operación puntual. Funciona como presión política sobre Estados Unidos, sobre sus aliados regionales y sobre el mercado internacional, que interpreta estos movimientos como una escalada en medio de una rivalidad histórica que no da señales de enfriarse. Para Washington, negar el cierre también es una forma de evitar que Irán convierta un anuncio unilateral en una victoria propagandística.

La situación importa porque cualquier choque en Ormuz puede golpear de manera directa a los consumidores en Estados Unidos y en países importadores de energía, incluidos varios de América Latina. Un aumento brusco del petróleo se traslada a combustibles, transporte y alimentos, en una cadena que termina afectando el costo de vida de la gente común. Por ahora, la versión estadounidense busca dejar claro que no hay un bloqueo efectivo, pero el episodio confirma que el estrecho sigue siendo uno de los escenarios donde una declaración política puede alterar, en cuestión de minutos, la estabilidad económica global.

Noticias relacionadas