Política

Briceño pide frenar la fractura entre uribismo y Gobierno para salvar la coalición

Hace 56 minutos

Daniel Briceño advirtió que el choque entre el uribismo y la administración De La Espriella no debería terminar fracturando la naciente coalición de Gobierno. El representante electo pidió contener las tensiones iniciales para evitar que la agenda política se desbarate antes de arrancar.

La naciente coalición de Gobierno enfrenta su primera prueba de resistencia y, para Daniel Briceño, el riesgo no está solo en el desacuerdo político sino en que la alianza termine resquebrajándose antes de consolidarse. El representante electo del Centro Democrático lanzó un llamado a bajar la temperatura del choque entre el uribismo y la administración De La Espriella, al advertir que las tensiones iniciales no deberían convertirse en una ruptura que debilite la gobernabilidad desde el comienzo.

El pronunciamiento de Briceño refleja un momento delicado: en política, las coaliciones suelen nacer con promesas de amplitud, pero también con equilibrios frágiles. Según informó El Tiempo - Política, el congresista electo puso el foco en el costo de convertir una discrepancia puntual en una crisis mayor, justo cuando el nuevo bloque necesita mostrar cohesión para impulsar sus primeras decisiones. En ese escenario, el mensaje no solo fue un llamado a la prudencia, sino una advertencia sobre lo que ocurre cuando los egos, los cálculos partidistas y las diferencias ideológicas pesan más que la necesidad de sostener una mayoría mínima de gobierno.

El fondo del asunto va más allá del episodio concreto. En Colombia, la experiencia muestra que las coaliciones débiles pagan rápido el precio de sus fracturas: se frenan reformas, se enredan los acuerdos en el Congreso y el Ejecutivo termina gastando más capital político en apagar incendios que en gobernar. Por eso importa lo que ocurra entre el uribismo y la administración De La Espriella en estos primeros movimientos. Si la alianza logra procesar sus diferencias sin romperse, tendrá margen para negociar y sostener agenda; si no, el país podría entrar otra vez en la dinámica conocida de mayorías inestables, mensajes contradictorios y una gobernabilidad siempre en vilo.

El mensaje de Briceño, en el fondo, es una señal de realismo político: las coaliciones no se miden por el entusiasmo con el que se anuncian, sino por su capacidad de resistir el primer desacuerdo serio. Y en un país donde las alianzas suelen durar menos que los titulares que las celebran, la pregunta de fondo no es quién tiene la razón en el choque inicial, sino si habrá disciplina suficiente para que la coalición sobreviva a sí misma.

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