Mamdani reaviva la polémica al condenar el 7-O y acusar a Israel

Imagen: clarin colombia
A tres años del ataque del 7 de octubre, el alcalde de Nueva York, Zohran Mamdani, volvió a encender la polémica con un mensaje que condenó la masacre y, al mismo tiempo, acusó a Israel de cometer un “genocidio” en Gaza. Su postura llega justo después de presentar un plan contra el antisemitismo en la ciudad.
El alcalde de Nueva York, Zohran Mamdani, reabrió una vieja herida política y diplomática al recordar el tercer aniversario de la masacre del 7 de octubre con un mensaje que mezcló condena a Hamas y una acusación directa contra el gobierno israelí. El funcionario expresó su solidaridad por los “horrendos crímenes de guerra” cometidos ese día, pero al mismo tiempo sostuvo que el sufrimiento no terminó con el ataque y señaló a Israel por lo que describió como un “devastador genocidio” en Gaza.
La declaración, difundida en un momento especialmente sensible, cayó en medio de una ciudad donde la convivencia entre comunidades judías, árabes y musulmanas ha estado bajo presión desde el inicio de la guerra. La controversia crece porque la semana pasada Mamdani había presentado un plan para combatir el antisemitismo en Nueva York, una iniciativa que buscaba dar señales de protección a la comunidad judía en una de las ciudades con mayor población hebrea fuera de Israel. El contraste entre ambas posturas dejó a varios sectores preguntándose si su mensaje busca equilibrio o termina profundizando la división.
El caso importa más allá de la pelea semántica sobre cómo describir la guerra en Gaza. En Estados Unidos, y particularmente en Nueva York, el conflicto de Medio Oriente ya se ha traducido en tensiones en universidades, calles, templos y espacios públicos. Cada pronunciamiento de un alcalde en una ciudad tan influyente tiene peso político y simbólico, porque puede marcar el tono del debate local sobre antisemitismo, libertad de expresión y seguridad comunitaria. Al condenar el 7-O y, al mismo tiempo, cargar contra Israel, Mamdani se ubica en una línea que sus críticos consideran incendiaria, mientras sus defensores la leen como una condena amplia de la violencia sin excepciones.
La discusión, en el fondo, revela el dilema que enfrentan muchas autoridades en Estados Unidos: cómo responder a la tragedia del 7 de octubre sin minimizar el dolor israelí, pero también sin ignorar la devastación en Gaza ni el impacto político que la guerra ha tenido dentro del país. En Nueva York, donde cualquier mensaje sobre Israel y Palestina encuentra eco inmediato, cada frase puede convertirse en una prueba de fuego sobre liderazgo, sensibilidad y capacidad de gobernar una ciudad atravesada por identidades en tensión.




