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Las estaciones de esquí catalanas buscan 300 empleados con la vivienda cada vez más cara

Hace 1 hora
Las estaciones de esquí catalanas buscan 300 empleados con la vivienda cada vez más cara

Imagen: El País

Las estaciones de esquí del Pirineo catalán buscan 300 trabajadores para la próxima temporada en un mercado laboral condicionado por la falta de vivienda asequible. El problema no es solo contratar: es conseguir que quienes llegan puedan quedarse cerca de su empleo.

Las seis estaciones de esquí catalanas agrupadas en Ferrocarrils de la Generalitat de Catalunya necesitan incorporar 300 trabajadores para sostener la próxima temporada, pero el verdadero cuello de botella no está únicamente en la contratación. En municipios pirenaicos donde la actividad turística empuja la demanda, encontrar una vivienda asequible se ha convertido en un obstáculo creciente para atraer y retener personal, según informó El País.

La necesidad de mano de obra abarca perfiles diversos, desde personal técnico y de operaciones hasta puestos ligados a la atención al visitante y al mantenimiento de instalaciones. El problema, sin embargo, se repite cada año con más intensidad: las estaciones pueden ofrecer empleo temporal, pero el mercado residencial de estos pueblos de montaña no acompaña. La presión del turismo, la escasez de oferta y el encarecimiento de los alquileres dejan a muchos candidatos fuera de juego incluso antes de firmar un contrato.

Este fenómeno dice mucho más que una simple dificultad de temporada. En el Pirineo catalán se cruza una paradoja cada vez más visible en zonas turísticas de toda España: actividades económicas que generan empleo y riqueza local, pero que al mismo tiempo elevan el costo de vivir cerca de ellas. Cuando una estación no logra cubrir sus vacantes, no solo se resiente su funcionamiento; también se debilita el tejido económico que depende de esa actividad, desde comercios hasta hostelería y servicios básicos. Y cuando los trabajadores deben desplazarse desde lejos o aceptar soluciones precarias, el empleo deja de ser realmente accesible.

La discusión ya no es solo turística, sino territorial. Si las administraciones y las empresas del sector no encuentran fórmulas para facilitar alojamiento o aumentar la oferta residencial en estas zonas, el problema puede agravarse temporada tras temporada. El caso del Pirineo catalán anticipa un dilema que atraviesa a muchas regiones de montaña: cómo sostener una economía dependiente del turismo sin expulsar a la gente que la hace funcionar.

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