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Brasil llega a la urna con Lula arriba por poco y Bolsonaro pisándole los talones

Hace 2 horas
Brasil llega a la urna con Lula arriba por poco y Bolsonaro pisándole los talones

Imagen: El País

La última encuesta antes de las presidenciales de Brasil coloca a Lula con 45% y a Bolsonaro con 42%, una ventaja mínima en una campaña que entra en su tramo decisivo. El país llega a la votación polarizado y con un resultado aún abierto.

Brasil llega a la víspera de una elección presidencial marcada por una diferencia estrecha, tensión política y un clima de país partido en dos. La encuesta más reciente, divulgada el sábado por la noche, ubica al presidente Luiz Inácio Lula da Silva con 45% de la intención de voto, frente al 42% que registra el ultraderechista Jair Bolsonaro. La distancia es corta, pero suficiente para dejar una conclusión clara: ninguno de los dos ha logrado cerrar la campaña con una ventaja contundente, y eso convierte la jornada electoral en un pulso de final impredecible.

El dato llega acompañado de un intercambio de mensajes que resume el tono de esta contienda. Lula habló de la definición que tendrá el país en las urnas y dejó ver que el desenlace se leerá como un mandato político sobre el rumbo de Brasil. Bolsonaro, por su parte, insistió en su discurso de choque y desgaste institucional, reforzando la idea de que el país vive al límite y necesita un giro. Más allá de los porcentajes, el escenario exhibe una competencia en la que cada punto puede depender de la participación, del voto indeciso y de la capacidad de movilización de última hora en regiones decisivas.

Lo que está en juego en Brasil va mucho más allá de una alternancia en el Palacio de Planalto. La elección enfrenta dos visiones opuestas sobre el Estado, la economía, el ambiente y la relación con las instituciones democráticas. Lula intenta capitalizar su experiencia y la promesa de reconstrucción tras el desgaste político de los últimos años; Bolsonaro busca consolidar una base que ha mantenido alto nivel de fidelidad pese a las controversias de su gobierno. Para millones de brasileños, el resultado no solo definirá quién gobierna, sino también el tono con el que el país administrará temas tan sensibles como inflación, pobreza, violencia y la protección de la Amazonía. En una democracia tan grande y tan influyente en América Latina, el desenlace brasileño tendrá eco inmediato en los mercados, en los gobiernos vecinos y en la relación con Estados Unidos.

Por eso esta elección se sigue con tanta atención dentro y fuera de Brasil: no es solo una disputa entre dos liderazgos, sino una prueba de resistencia para la propia institucionalidad del país. Si la diferencia en las urnas termina siendo tan ajustada como muestran las encuestas, el reto posterior no será únicamente gobernar, sino hacerlo en un país que lleva años atrapado en la polarización. Y ahí está la verdadera pregunta que deja esta campaña: no quién gana por unos puntos, sino qué tan dispuesto está el país a reconocer un resultado y salir del ciclo de confrontación permanente.

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