Mundo

Lula y Bolsonaro escalan su guerra política en redes y tribunales

Hace 2 horas

La campaña brasileña entró en una nueva fase de choque judicial y digital: Lula y Bolsonaro buscan deslegitimar al rival en los tribunales mientras se acusan mutuamente de abusos en redes. El foco ya no está solo en la calle, sino en quién controla la conversación en WhatsApp, Facebook e Instagram.

La campaña presidencial en Brasil sumó un nuevo frente de guerra: Lula da Silva y Jair Bolsonaro ya no solo compiten por los votos, sino también por la narrativa digital y por la legitimidad de la candidatura del adversario. Ambos acudieron a la justicia electoral con pedidos para anular a su rival, una estrategia que difícilmente prospere, pero que retrata hasta qué punto la pelea por el balotaje se trasladó a los tribunales y a las plataformas. En el centro del conflicto aparecen WhatsApp, Facebook e Instagram, hoy tan decisivos como un mitin o un debate televisado.

Bolsonaro acusa al entorno de Lula de aprovechar de forma indebida un canal de difusión en WhatsApp que, según su denuncia, le permite al petista amplificar mensajes con una eficacia que desequilibra la contienda. Lula, por su parte, apunta contra Meta y sostiene que la plataforma obstaculiza la circulación de sus contenidos mientras deja correr con mayor facilidad los de su adversario. El reclamo no es menor: en una campaña polarizada y con fuerte consumo de información por redes, cualquier ventaja algorítmica o viral puede traducirse en miles de adhesiones, rechazos o abstenciones.

El trasfondo es más amplio que una disputa entre dos candidatos. Brasil llega a esta fase electoral con una desconfianza creciente hacia la desinformación, el uso político de las aplicaciones de mensajería y el poder de las grandes tecnológicas para moldear el debate público. La Justicia electoral intenta contener un ecosistema donde las campañas ya no dependen solo de la propaganda tradicional, sino de cadenas reenviadas, comunidades cerradas y sistemas de recomendación opacos. Por eso, aunque las denuncias de Lula y Bolsonaro tengan pocas chances de terminar en la exclusión del rival, sí marcan el tono de una contienda donde cada mensaje, cada bloqueo y cada distribución sospechosa puede convertirse en arma política.

En el fondo, la pelea revela una verdad incómoda para la democracia brasileña: el balotaje no solo se decidirá por programas o liderazgos, sino también por la capacidad de cada bando para dominar el terreno digital. Y en ese terreno, la frontera entre campaña, propaganda y manipulación sigue siendo cada vez más difícil de distinguir.

Noticias relacionadas