De La Espriella lanza ultimátum al Eln en los Santanderes al arrancar el empalme
Imagen: El Tiempo - Política
El gobierno entrante de Abelardo De La Espriella endureció el tono frente al Eln y lanzó un ultimátum a los cabecillas que operan en Santanderes. El anuncio se produce en medio del empalme con el Ejecutivo saliente y marca el arranque de una línea de choque contra ese grupo armado.
El presidente electo Abelardo De La Espriella abrió el empalme con un mensaje de confrontación directa contra el Eln: advirtió a sus cabecillas que delinquen en los Santanderes que tienen encima un ultimátum. El gesto no es menor. En el arranque de una transición de poder, el nuevo mandatario está enviando una señal política y militar al mismo tiempo: su gobierno buscará presionar a ese grupo armado desde el primer día y no le dará espacio para ganar tiempo en la región.
Según informó El Tiempo - Política, el anuncio se produjo en el marco del proceso de empalme entre el Ejecutivo saliente y el entrante, que avanza mientras el país espera definiciones sobre seguridad, orden público y la continuidad —o el giro— de las políticas frente a los grupos armados ilegales. La referencia específica a los Santanderes tampoco es casual. Esa zona ha sido históricamente estratégica por su conectividad, su valor económico y su papel como corredor para economías ilegales, extorsión, movilidad armada y presión sobre comunidades rurales y urbanas.
Lo que está en juego va más allá de una frase dura. Cuando un gobierno electo decide fijar desde el comienzo un tono de ultimátum, lo que busca es marcar autoridad ante un actor que suele medir cada transición para recalibrar su capacidad de intimidación. En la práctica, este tipo de advertencias tienen impacto en dos frentes: por un lado, pueden elevar la presión sobre mandos medios y cabecillas que operan en territorio; por otro, también ponen a prueba la capacidad real del Estado para sostener operaciones, inteligencia y control institucional en zonas donde la presencia pública suele ser intermitente. Para los habitantes de los Santanderes, el asunto se traduce en una pregunta muy concreta: si el anuncio se convierte en acciones verificables, ¿mejorará la seguridad o aumentará la tensión en el corto plazo?
El empalme, en ese sentido, deja ver que la agenda de seguridad será uno de los ejes más sensibles del nuevo gobierno. La relación entre Estado y Eln ha oscilado durante años entre intentos de diálogo, ofensivas militares y periodos de congelamiento, sin resolver del todo la capacidad de ese grupo para sostenerse en territorios clave. Por eso importa cómo se traduzca el ultimátum: si en un cambio táctico, en una ofensiva coordinada o en una nueva estrategia de negociación con límites más estrictos. En cualquiera de los escenarios, el mensaje de De La Espriella anticipa que su presidencia arrancará con una pulseada directa por el control del territorio, especialmente en una región donde la población civil suele ser la primera en pagar el costo de cada escalada.



