Cauca cerró filas con Cepeda, pero sin repetir el techo electoral de Petro
Imagen: El Tiempo - Política
Cauca volvió a inclinarse por Cepeda en todos sus municipios y registró más votantes que en la cita anterior. Pero el respaldo no alcanzó el nivel de Petro en 2022, una señal de apoyo firme pero no expansivo.
Cauca dejó una fotografía política contundente: más gente salió a votar y Cepeda ganó en los 42 municipios del departamento, aunque su respaldo no logró igualar el porcentaje que Gustavo Petro había alcanzado en 2022. Según informó El Tiempo - Política, el candidato oficialista superó el 70 por ciento de los sufragios en 25 municipios, tres menos de los que Petro había conquistado hace cuatro años, un dato que confirma fortaleza territorial pero también marca un límite en la intensidad del apoyo.
El resultado no es menor. En un departamento históricamente atravesado por la desigualdad, la conflictividad armada y la disputa por el control del territorio, ganar en todos los municipios habla de una maquinaria política eficaz y de una base social que sigue conectando con el discurso oficialista. La lectura es doble: por un lado, el voto caucano se mantuvo alineado con la opción de gobierno; por el otro, el porcentaje inferior al de Petro sugiere que la adhesión no creció al mismo ritmo que la participación. En paralelo, Abelardo sumó más votos que Fico Gutiérrez y Rodolfo Hernández en la comparación que hace El Tiempo - Política, lo que indica que el mapa conservador y antipetrista también se reacomoda, aunque sin romper el predominio del oficialismo en esta región.
Para entender por qué esto importa, hay que mirar el Cauca como una especie de termómetro político del suroccidente colombiano. Allí confluyen comunidades indígenas, campesinas y afrodescendientes con demandas históricas de tierra, seguridad, infraestructura y presencia estatal real, no solo retórica. Cuando un candidato oficialista logra dominar el departamento, no solo suma votos: también obtiene un respaldo simbólico a la agenda de reformas y a la idea de que el Estado debe llegar donde durante años solo han llegado la guerra y el abandono. Pero que la votación sea menor a la de Petro en 2022 revela que ese respaldo puede ser amplio, sí, pero no necesariamente creciente ni uniforme.
La señal de fondo es clara: en Cauca sigue habiendo una mayoría que premia el proyecto oficialista, pero el margen de entusiasmo parece más ajustado que hace dos años. Eso obliga a cualquier campaña a leer el territorio con menos triunfalismo y más precisión. Porque si algo muestran estos resultados es que el apoyo político en Colombia ya no se mide solo por ganar, sino por cuánto se conserva del impulso original y cuánto se pierde en el camino.



